17 de febrero de 2013 / 07:42 p.m.

México  • Los cardenales de América Latina, región que tiene 42 por ciento de los católicos delmundo (1,200 millones), tienen nulas posibilidades de ocupar la silla de San de Pedro en el próximo cónclave, porque en número no superan a los europeos y tienen un “bajo perfil”.

Para Bernardo Barranco, especialista en religiones, estos cardenales “tienen un perfil cultural, carismático e intelectual pobre” y su cualidad es ser “leales y disciplinados a Roma”, por lo que consideró que el próximo Papa será italiano.

El único que podría tener simpatizantes, consideró, es el brasileño Odilo Scherer, de Sao Paulo, de 63 años de edad; los otros dos son viejos de 79 años.

Una oportunidad que podrían tener los obispos americanos es que si no hay acuerdos entre los diferentes grupos que se disputan la sucesión, se podría dar el caso de un Papa de transición o de compromiso, como lo fue en 1958 Juan XXIII, “salvo que ocurra un accidente entre los obispos, no imagino a un latino al frente de la iglesia”.

Uno de los candidatos latinoamericanos es el cardenal argentino Leonardo Sandri, de 69 años de edad, del cual el especialista señaló que pertenece al grupo de la vieja guardia de Juan Pablo II, y su secretario de Estado, Angelo Sodano, y ganó fama en los últimos años del pontificado de Karol Wojtyla porque fue el encargado de leer varios de sus discursos y fue quien anunció su fallecimiento.

En su paso por México, Sandri fue el nuncio que sustituyó a Justo Mullor y se alió con los integrantes del Club de Roma (cardenales Juan Sandoval, Norberto Rivera; el arzobispo Emilio Berlié, el obispo Onésimo Cepeda y el fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel); pero en su breve y desafortunada estadía “exhibió torpezas políticas (...) dio una lectura política equivocada y siguió las indicaciones de ese grupo, que le apostaba al priista Francisco Labastida” y no tuvo la apertura al conjunto del Episcopado Mexicano que estaba sensible al tema de la alternancia.

El cardenal Sandri “representa la candidatura de la vieja guardia, tiene contactos y vínculos con los lobos, los duros, los políticos. No sería una gran decisión. Además, desde hace muchos años, dejó de ser latinoamericano: ha estado inmerso en la curia romana por más de 15 años, por lo que no sería representativo de la región”.

Otro de los nombres que se mencionan en las casas de apuestas, es el del cardenal mexicano Norberto Rivera Carrera, quien durante el pontificado de Benedicto XVI fue “relegado notablemente; esto se puede comprobar porque en dos ocasiones el Papa se negó a visitar la Arquidiócesis de México en 2009 y no asistió al Encuentro Mundial de Familias.”

Durante la visita papal, el cardenal Rivera Carrera fue invisibilizado, casi en el plan de espectador, lo que en la simbología del Vaticano quiere decir que no gozó durante el papado de sus simpatías, ni de sus preferencias.

“Además, el encubrimiento a pederastas lo colocó en una situación delicada ante el Papa, y quien pugnaba por una mayor sensibilidad hacia las víctimas”.

“La renuncia del Papa puede favorecer que entre alguien de la vieja guardia, y si en su discurso del Miércoles de Ceniza habla de pugnas y divisiones, sabe de lo que habla porque es parte del juego de espejos” y dominaba el tablero político, señaló Barranco.

“Fue un cardenal en desgracia, y ahora tiene una oportunidad de una revancha para poderse colocar en estos últimos años que le quedan como cardenal.”

Además, consideró que el cardenal Rivera “no ha podido con su arquidiócesis: de acuerdo al último censo, bajó en cuatro puntos el número de católicos en el país, y en la Ciudad de México es de ocho, el doble. Por eso difícilmente llegará a manejar la gran complejidad de la Iglesia a nivel mundial, es una tarea que requiere de un estratega y pastor en estos tiempos”.

MENSAJES Y DIVISIÓN

En esta semana en sus mensajes públicos el papa Benedicto XVI ha hecho patente lo que se dio a conocer en el libro Su Santidad, donde se destaca que hay una enorme fractura al interior de la curia romana que lleva a elevar el conflicto.

Entre los grupos el antagonismo lleva a la exacerbación que ha debilitado la postura del Papa y la Iglesia está dividida en sus más altos niveles. El Pontífice, al hablar de hipocresía y divisiones, señaló que se iba por el bien de la Iglesia, lo que nos dice que se va para que entre una persona con mayor vitalidad y mayor capacidad de liderazgo que pueda consensuar frente a las fracturas que vive la cúpula de la estructura católica en el mundo”.

PREVÉN ADELANTAR CÓNCLAVE

El cónclave para elegir al nuevo Papa, tras la renuncia de Benedicto XVI que será efectiva el 28 de febrero, podrá comenzar antes del previsto 15 de marzo si todos los cardenales electores se encuentran ya en Roma, aseguró el portavoz de la oficina de prensa del Vaticano, Federico Lombardi.

Según Lombardi en la constitución apostólica “Universi dominici gregis” se indica el comienzo de un cónclave entre 15 y 20 días después del inicio de la llamada “sede vacante” para que se dé tiempo a los purpurados electores a llegar a Roma.

“Pero si todos llegan antes se puede adelantar (el cónclave)”, explicó Lombardi.

El portavoz vaticano explicó que el Papa, como ya se había anunciado, se trasladará el 28 de febrero al palacio de Castel Gandolfo y allí permanecerá dos meses hasta que se terminen las obras de rehabilitación del monasterio que se encuentra en los jJardines vaticanos donde se retirará.

Lombardi añadió que el secretario personal del papa y prefecto de la Casa Pontifica, Georg Gaenswein, le comentó que ahora se nota en Benedicto “el sentimiento de serenidad y distensión con los que vive estos días, a pesar de ser emocionantes y ajetreados”.

EUGENIA JIMÉNEZ