Eugenia Jiménez
31 de agosto de 2013 / 03:42 p.m.

 

México • El papa Francisco nombró al sacerdote de los Legionarios de Cristo Fernando Vérgez Alzaga como secretario general de Gobernación de la Ciudad del Vaticano, quien se desempeñaba como director de Telecomunicaciones y desde 1972 ocupó cargos burocráticos en la sede papal.

Este nombramiento resultó sorpresivo porque durante el pontificado de Benedicto XVI se inició una investigación en la congregación de los Legionarios de Cristo que aún no concluye y que será reformada para 2014.

La carrera eclesiástica ascendente de Fernando Vérgez Alzaga va de la mano con la del ahoraSiervo de Dios, el cardenal Eduardo Francisco Pironio, de origen argentino, de quien durante 23 años fue secretario personal.

El cardenal Pironio fue designado proprefecto (1975-76) y luego prefecto (1976-84) de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. Además, fue profundamente apreciado por el papa Pablo VI, quien le pidió que fuera su confesor personal.

A su vez, el papa Juan Pablo II lo designó presidente del Pontificio Consejo para los Laicos (1984-1996). Fue un hombre de una profunda cultura teológica y espiritual. Al momento de su fallecimiento, algunos medios lo consideraron el prelado argentino más encumbrado de la historia. Falleció en 1998, cuando fue declarado Siervo de Dios por la Iglesia católica el 23 de junio de 2006.

El legionario Fernando Vérgez Alzaga también colaborará en la administración de la ciudad con el presidente del Governatorato, Giuseppe Bertello, quien fue nuncio en México de 2000 a 2007.

La superficie de la Ciudad del Vaticano es de 44 hectáreas y es el estado independiente más pequeño del mundo, tanto por su número de habitantes como por su territorio.

Su frontera está delimitada por las murallas y, en Plaza San Pedro, por la franja de travertino que une las dos alas de la columnata. Además del territorio propio del Estado, la jurisdicción vaticana se extiende a otras zonas en Roma y fuera de ella que gozan del derecho de extraterritorialidad.

El ejercicio del poder Ejecutivo compete al cardenal presidente de la Comisión Pontificia para el Estado de la Ciudad del Vaticano, quien, en virtud de este encargo, asume el nombre de “presidente del Governatorato”. Actualmente el cargo lo ocupa el italiano Giuseppe Bertello y sus colaboradores más cercanos son el secretario y el vicesecretario generales.

La población del Estado se compone de 800 personas, de las cuales más de 450 gozan del derecho de ciudadanía vaticana; el resto están autorizadas a residir en él, temporal o permanentemente, pero sin derecho de ciudadanía.

SU VIDA

La Sala de Prensa de la sede pontificia informó ayer del nombramiento y detalló que Vérgez Alzaga nació en Salamanca, España, el 1 de marzo de 1945. Ingresó al noviciado en septiembre de 1960 y al terminarlo viajó a Roma, donde hizo su profesión perpetua el 25 de diciembre de 1965; fue ordenado sacerdote el 26 de noviembre de 1969.

Obtuvo su licenciatura en Filosofía y Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana y el diploma de la escuela de archivero en el Archivo Secreto Vaticano.

El 1 de agosto de 1972 entró en servicio en el Vaticano en la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica; en abril de 1984 fue trasladado al Pontificio Consejo para Laicos y en junio de 2004 fue nombrado jefe de la Oficina de internet de la sede apostólica. Por último, el 10 de enero de 2008, fue nombrado director de la Dirección de Telecomunicaciones del Estado de la Ciudad del Vaticano.

Destituyen a Bertone

El papa Francisco decidió reemplazar al secretario de Estado, el número dos del Vaticano, Tarcisio Bertone, cuya gestión en la curia ha sido con frecuencia contestada, indicaron fuentes vaticanas citadas por la prensa italiana.

Bertone, de 78 años, ha sido desde 1986 el hombre de confianza del ahora papa emérito Benedicto XVI, al que fue fiel durante los escándalos que sacudieron su pontificado.

Este salesiano fue acusado de errores de gestión y de desafortunadas elecciones, según una parte de los documentos confidenciales del Vaticano, publicados el año pasado en el escándalo Vatileaks.

El nombramiento en julio por el Papa de una experta en comunicaciones, la católica italo-marroquí Francesca Immacolata Chaouqui, de 32 años, sin consultar a la Secretaría de Estado, provocó el descontento de Bertone.

Chaouqui, miembro de una comisión de laicos encargada de examinar la transparencia financiera y administrativa del Vaticano, tendría también contactos con Gianluigi Nuzzi, el periodista italiano que dio origen al escándalo Vatileaks, y había enviado tuits críticos sobre la Curia, en los que calificaba a Bertone de “personaje corrupto”.

El cardenal Bertone podría continuar como camarlengo, puesto clave para administrar la transición tras el fallecimiento o la dimisión de un papa.