26 de marzo de 2013 / 03:05 p.m.

México • Tela de sevoya es una obra en que se entrecruzan los géneros de la novela, el ensayo, la crónica y la poesía para narrar la vida de la autora y su viaje de México a Bulgaria en busca de sus raíces, su identidad y su memoria; un viaje en el espacio, en el tiempo y hacia el propio interior de la protagonista"”.

Por esas razones se le concedió a Myriam Moscona el Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores, que le será entregado esta noche en una ceremonia en la SalaManuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

Tela de sevoya (Lumen, 2012) es la primera novela de una autora que había dedicado gran parte de su vida a la poesía —y al periodismo—, si bien la misma trama le permite construir una historia con diferentes registros, en los que se funden diversos géneros dentro de una historia de recuperación de los orígenes.

¿Qué representa obtener el Premio Xavier Villaurrutia?Alegría, nervios, mariposas estomacales y una responsabilidad. Muchos de los premiados son y han sido fundamentales en mi formación.

¿Qué representa la figura de Villaurrutia para la poeta que eres?

Nostalgia de la muerte es uno de mis libros de cabecera. De su “Nocturno amor” tomé el título para mi libro El que nada. Villaurrutia no sólo escribió poesía. Me interesan también sus otras facetas y me encantan sus dibujos. Algún día alguien podría curar una exposición de escritores que cruzan el puente hacia el lenguaje plástico.

Poeta que recibe un premio que lleva el nombre de otro poeta… por una novelaTela de sevoya es un libro fragmentado que contiene varios géneros, entre ellos el poema. Sin la poesía no hubiera podido escribirlo. Fuera de eso, ¿te parece tan importante la . delidad a un solo registro? A mí, no.

La novela proviene de la búsqueda de tus orígenes. Cuéntanos cómo fue ese viaje a Bulgaria…

Mis padres llegaron a México movidos por la posguerra y jamás volvieron a Bulgaria. Ir a ese país representaba mucho para mí. El viaje pude hacerlo gracias a los recursos que me dio la beca Guggenheim por un proyecto de poesía en judeo-español. Fui a buscar la casa de mis padres en dos distintas ciudades: Plovdiv y Bulgaria.

Una jamás la encontré y otra está convertida en una pizzería. Fui también a buscar a los últimos hablantes del judeo-español.

“"Ombres i mujeres aedados"”, como ellos mismos lo dicen: hombres y mujeres viejos, pues ya no hay niños que hablen el ladino, por eso la Unesco la ha señalado como lengua en vías de extinción. Yo he sido muy vaga, muy viajera y reconozco que es el viaje más significativo de mi vida.

Sin embargo, la novela no necesariamente debe leerse como una autobiografía, ¿cómo la definirías?

Como una obra fragmentaria de memoria e invención.

La idea de la lengua es fundamental en la novela, sobre todo porque el ladino está en peligro de extinción…

Sí, igual que 45 grupos lingüísticos de México. La muerte de una lengua es una pérdida patrimonial. Ojalá las lenguas en peligro que todavía conservan algunos hablantes dejen algo para que no se pierda su memoria. México, por ejemplo, tiene en Chipilo (Puebla) una comunidad que habla el véneto, también es una lengua amenazada. Jamás he pensado que se puede revivir el ladino, el véneto o el zoque, pero sí conservar su memoria.

Y eso va por todas las lenguas indígenas de México que aún conserva hablantes. Toda lengua conserva huellas del paso de la historia. Cada lengua tiene particularidades irrepetibles mucho más allá de sus palabras, al morirse una lengua se muere toda una visión del mundo.

En qué piensas cuando oyes esa lengua, luego de ser la lengua con la que te hablaban tus abuelas…

El ladino me permite entrar en distintas perspectivas del español. Creo que a cualquier persona que le importe un poco el castellano, notará_ que es un privilegio que exista un puente que le permita verlo en las capas del tiempo.El ladino es un fenómeno interesantísimo, más allá de mi pertenencia. “Ansina”, “ande juites”, “mezmo”, así me hablaban mis abuelas europeas.

¿Hablas el ladino?

Lo escuché en toda mi infancia, pero yo siempre contesté en español.Lo hablo, sí, pero no con el sabor auténtico de quienes lo conservaron como una seña de identidad durante quinientos años.

¿Cómo se siente la poeta que escribió la novela?

Con muchas ganas de seguirtrabajando.

JESÚS ALEJO