1 de agosto de 2013 / 12:20 a.m.

Los Ángeles • Los expedientes de cinco órdenes católicas en California, que emplearon a 10 sacerdotes o religiosos y dos monjas acusados de pederastia, fueron entregados a las víctimas, en acatamiento de un fallo de una corte local.

Los documentos, divulgados bajo los términos de un arreglo por 660 millones de dólares alcanzado en 2007, muestra cuánto sabían las órdenes religiosas sobre los religiosos que colocaron en escuelas y parroquias católicas en el área de Los Ángeles.

Los registros entregados a las víctimas de abuso sexual, incluyen a sacerdotes de la Arquidiócesis de Los Ángeles, religiosos de las órdenes jesuita, salesiana, vicentina, marianista, benedictina, oblatos y dos monjas, acusados en demandas civiles de pederastia.

De acuerdo con las acusaciones, habría 21 víctimas de las que habrían abusado sexualmente entre las décadas de 1950 y 1980.

Las órdenes religiosas son independientes de la Arquidiócesis de Los Ángeles, la congregación católica más grande en Estados Unidos.

Se prevé que en los próximos meses, otras 45 órdenes religiosas den a conocer los archivos de más religiosos acusados de pederastia.

Entre las mil 700 páginas dadas a conocer este miércoles destaca el caso del sacerdote Rubén Martínez, quien perteneció a la congregación religiosa Misioneros Oblatos de María Inmaculada.

Según el expediente, en 2007 la arquidiócesis de Los Ángeles llegó a ocho arreglos en demandas contra Martínez por casos de pederastia, pero tenía poca documentación sobre él en sus archivos, pese a que el sacerdote trabajó en sus parroquias en las décadas de 1970 y 1980.

Sin embargo, en los documentos entregados se informa que su congregación pagó durante varias décadas la terapia del religioso para tratar de "curarlo" de sus problemas de pederastia.

También revelan que Martínez participó en un desfile de homosexuales cuando era sacerdote, y se inscribió en un programa de asesoría para personas con obsesiones sexuales.

Los archivos publicados por las órdenes religiosas difieren de los que describió en enero pasado la Arquidiócesis de Los Ángeles, que entregó material de los registros meticulosos que el cardenal Roger M. Mahony tenía sobre los reclamos de abuso sexual y el tratamiento de los acusados.

Los archivos de las órdenes religiosas son una mezcla de informes sobre seminarios, solicitudes de vacaciones y certificados de bautismo, entre otros despachos, con poca o ninguna referencia sobre las acusaciones de abuso sexual.

Este hecho sugiere que las órdenes no estaban al tanto de las reclamaciones de abuso sexual, u optaron por no documentarlos.

Cuando se hace referencia a cuestiones de abuso sexual, los funcionarios a veces parecían renuentes a dar detalles.

En el caso del sacerdote benedictino Mathias Faue, un supervisor escribió vagamente sobre "su problema" o "dificultad".

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