4 de mayo de 2014 / 04:59 p.m.

La Liguilla vuelve a Ciudad Universitaria, casi un año después de que se jugó el último partido de fiesta grande en el Olímpico, aquel juego de ida de los cuartos de final del Clausura 2013 en el que América se llevó el triunfo con un gol de Raúl Jiménez. Pero ahora, el entorno es diferente, los tiempos convulsos parecen haber quedado atrás, al menos en la plantilla hay un fuerte compromiso por reivindicar la imagen que se ha ofrecido en los últimos dos años.

La última alegría que tuvo Pumas en un juego de Liguilla, fue el juego de vuelta de la Final del Clausura 2011, en la que el equipo obtuvo su séptimo campeonato. Luego de aquella tarde gloriosa vinieron los días amargos, la sequía, porque Universidad no avanzaba a la Liguilla y cuando lo consiguió hace un año perdió en la ida y en la vuelta cayó eliminado por su acérrimo rival.

Pero este grupo quiere escribir una historia diferente, si bien las sensaciones de juego aún no terminan por ser las mejores —además de las ausencias por lesión de tipos calados como Darío Verón y Martín Bravo— hay confianza en el hecho de jugar como local el partido de vuelta y traer un resultado, hasta cierto punto favorable, para acabar de amarrar el pasea las semifinales.

Moralmente el grupo está fortalecido, haber alcanzado la igualada en el último minuto fue tomado como un premio a la insistencia que se tuvo para evitar un descalabro.

El jueves, Pumas lo buscó por todos los caminos, de todas las formas y con todos los hombres que disponía. José Luis Trejo fue modificando conforme las circunstancias y acabó por dejar un equipo de lo más ofensivo que se recuerda se ha mostrado esta temporada. Tanto que el gol de Javier Cortés, por así decirlo, fue obra de un mediocampista de contención.

Pues bien, para la vuelta no se prevén mayores movimientos, dentro del grupo se ha habla de no caer en excesos de confianza, sino en estar alertas para evitar cualquier susto, pues se asume que en algún momento Pachuca deberá atacar y ahí es donde se debe estar con los nervios i nos y también con el instinto i no para culminar las acciones que se tengan.

"La serie no está determinada, pero nosotros tenemos la obligación de ganar este domingo al ser locales", comentó Daniel Ludueña, el mediocampista que ha dejado atrás todas sus molestias y aguarda por ver si le toca arrancar el juego o salir desde la caseta como ocurrió el jueves.

Ismael Sosa, quien ha tenido la oportunidad de jugar como titular en las últimas citas coincidió con el Hachita en el sentido de que este domingo se debe salir a jugar con la convicción de obtener la victoria. "Debemos ganar es importante el gol de visitante (que marcaron en el juego de ida), pero hay 90 minutos importantes. No podemos confiarnos de esa ventaja. Debemos hacer las cosas bien y salir con el triunfo".

A Pumas le vale el empate a cero, también a un gol y cualquier victoria. Una igualada por más de un gol lo dejaría fuera. Con un horario más flexible y con el apoyo de su gente. La Liguilla regresa a CU para buscar una jornada de felicidad, de esas que ya hace tiempo no se ven.

HIGINIO ROBLES