26 de abril de 2013 / 01:05 a.m.

 Ciudad de México • La Asociación Mexicana de Lucha Contra el Cáncer (AMLCC), las diputadas Flor Pedraza, y Blanca Jiménez, integrante de la Comisión de Equidad y de Salud, hicieron un llamado para que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y la Comisión Nacional de Protección Social en Salud, contemplen la atención integral del cáncer de tiroides mediante tirotropina alfa.

Se trata de una terapia que no está considerada en los cuadros básicos del IMSS ni en el Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos del Seguro Popular, y que contribuiría a que el paciente no pierda su calidad de vida por las complicaciones de la enfermedad.

Durante la conferencia “Cáncer de tiroides: acceso e inclusión de tratamientos en el sistema de salud público”, las representantes de la Cámara de Diputados y la asociación civil, detallaron que la falta de atención integral a los pacientes con cáncer de tiroides ocasiona el desarrollo de hipotiroidismo, lo cual merma considerablemente la calidad y expectativa de vida de quienes la padecen.

El cáncer de tiroides representa el 90% de los tumores endocrinológicos malignos, y en México es uno de los tipos de cáncer más comunes en el género femenino, pues triplica su frecuencia en comparación con los hombres.

“El número de casos nuevos de esta enfermedad ha aumentado a un ritmo superior al de cualquier otro tipo de cáncer. A pesar de que el pronóstico suele ser favorable en la mayoría de los casos, hasta un tercio de ellos pueden reincidir tiempo después del tratamiento inicial, por lo que los pacientes requieren de vigilancia a largo plazo para asegurar que el cáncer no aparezca de nuevo”, dijo durante su intervención la diputada Pedraza.

El cáncer de tiroides, dijo, como el de mama y el cervicouterino, afecta a nuestras madres, hermanas, hijas y amigas, mermando su calidad de vida, y el desempeño en sus hogares y lugares de trabajo.

Por ello es” urgente emprender acciones en pro de quienes padecen esta enfermedad, por eso decidimos impulsar un punto de acuerdo en el que exhortamos al IMSS y al Seguro Popular a contemplar tratamientos integrales que contribuyan a la salud del paciente, le eviten contraer complicaciones y le generen una mejor calidad de vida”.

Por su parte, Mayra Galindo, directora de la Asociación Mexicana de Lucha Contra el Cáncer, afirmó durante su participación que “uno de los problemas a los que se enfrentan los pacientes con cáncer de tiroides es el hipotiroidismo, como consecuencia de la suspensión de sus terapias durante las revisiones periódicas.

“De conseguir que se incluyan tratamientos integrales en las instituciones de salud pública del país, lograríamos que los pacientes puedan recibir su terapia sin interrupción alguna, y eviten los síntomas del hipotiroidismo que, en ocasiones, pueden resultar ser más graves que el propio cáncer”.

El hipotiroidismo es uno de los síntomas derivados de la atención del cáncer de tiroides. Su aparición causa un sufrimiento severo e implica una baja considerable de la calidad de vida del paciente, impidiéndole realizar actividades cotidianas.

Inclusive puede provocar el desarrollo de trastornos cardiovasculares como hipertensión arterial, insuficiencia cardiaca, hiponatremia y bradicardia, que pueden poner en riesgo la vida misma de los pacientes.

El tratamiento del cáncer de tiroides se realiza mediante la extirpación quirúrgica de la glándula tiroides y la ablación de los remanentes mediante yodo radioactivo; tras ello se requiere de un control a largo plazo y revisiones periódicas.

Durante los periodos de evaluación, a los pacientes se les suspende la terapia tiroidea, lo cual ocasiona hipotiroidismo agudo.

Para evitar los síntomas de esta complicación, los pacientes requieren de tratamientos que constan de hormonas estimulantes de tiroides (TSH) en su forma recombinante humana también llamada tirotropina alfa, pero actualmente estas terapias sólo están contempladas dentro del modelo de atención del ISSSTE.

Mayra Galindo destacó la importancia de cerrar filas en aras de sumar esfuerzos que contribuyan a mejorar la salud de las personas, “es nuestro deber como comunidad médica, autoridades y sociedad civil, trabajar de la mano en acciones que se traduzcan en políticas públicas que impacten y, sobre todo antepongan, el derecho humano a la protección de la salud y su consiguiente bienestar”, concluyó.

 — BLANCA VALADEZ