28 de abril de 2013 / 11:49 p.m.

Guadalajara • El experto Joel Loeza Irigoyen dijo que tos que se prolonga por más de 30 días y no responde a tratamientos habituales, así como presencia de flema sanguinolienta, fiebre vespertina y pérdida de peso, son síntomas que ameritan estudio profundo, porque puede tratarse de tuberculosis pulmonar.

Expresó que esta enfermedad representa entre 5% y 7% de las consultas que se ofrecen en el Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional de Occidente (CMNO) del IMSS Jalisco, "puede ocurrir a cualquier edad y en cualquier género, aunque se capta más en mujeres".

Manifestó que por un lado el hombre tiende a aguantarse los síntomas, y por el otro la mujer se ocupa mucho más de atenderse cuando se siente mal y por lo mismo busca más al médico ante cualquier malestar.

Explicó que la atención médica es fundamental porque la tuberculosis pulmonar es una enfermedad sumamente contagiosa, que puede llevar al paciente a la muerte, "de hecho se sabe que en el mundo ocurren cada año entre tres y seis millones de fallecimientos como consecuencia de la tuberculosis pulmonar".

Precisó que un organismo con defensas bajas, como ocurre en pacientes con VIH/SIDA, trasplantados o con cáncer, es presa fácil de la tuberculosis pulmonar, al igual que los diabéticos, los desnutridos y quienes consumen alcohol en forma consuetudinaria.

Resaltó que existen variantes del microorganismo causante de la enfermedad (micobacterium tuberculosis) que son altamente virulentas y por lo mismo pueden ingresar al organismo aún sin los factores de riesgo señalados.

Expresó que para el diagnóstico de esta enfermedad, "en primer lugar hay que sospechar de la misma cuando la persona presenta tos persistente que se prolonga por un mes o más a pesar de tratamiento médico".

Destacó que es importante realizar una radiografía de tórax, así como un análisis de la flema y de confirmarse el diagnóstico, proceder de inmediato al tratamiento, "el cual es largo y, de acuerdo con las condiciones generales del paciente, puede tardar de seis meses a un año e incluso prolongarse de por vida".

Resaltó que es necesario aplicar tratamiento profiláctico a quien convive con el paciente, "en virtud de la alta infectocontagiosidad de la micobacteria, puede contagiarse con tres a 10 bacilos contenidos en una pequeña gota de saliva, en donde están miles de gérmenes expelidos cada vez que el paciente tose".

Afirmó que en un estudio reciente se encontró que quienes manejan bajos niveles de colesterol circulante en sangre, tienen más dificultad de respuesta al tratamiento.

Recordó que la tuberculosis se puede prevenir con medidas que incluyen un adecuado nivel nutricional, un buen control de la diabetes y evitar el alcoholismo, entre los más importantes.

"En caso de tos persistente por más de 30 días, aún en mujeres embarazadas es vital procurar atención médica, y lo importante es captarla y tratarla a tiempo porque de lo contrario, llega a ser mortal", concluyó.

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