10 de diciembre de 2013 / 05:40 p.m.

EU.- Los científicos han encontrado el lugar más frío en la superficie de la Tierra a lo largo de una cordillera en la meseta antártica oriental, donde la temperatura en una clara noche de invierno se desploma por debajo de los 93ºC bajo cero. Los científicos hicieron el descubrimiento al analizar los mapas más detallados de temperatura global en superficie a partir de datos de satélite de teleobservación, entre ellos el nuevo Landsat 8, un proyecto conjunto de la NASA y el Servicio Geológico de Estados Unidos.

Ted Scambos, científico titular en el Centro Nacional de Nieve y Hielo en Boulder, Colorado, lo anunció el lunes en la reunión de la Unión Geofísica Americana, que hasta el viernes 13 se celebra en San Francisco.

Los investigadores analizaron 32 años de valores y datos de varios instrumentos satelitales y encontraron que las temperaturas se desplomaron a mínimos históricos docenas de veces en unos grupos de vaguadas cerca de una cresta entre Argus y Fuji, dos cumbres en la plataforma oriental antártica. El nuevo récord de -93.2ºC se registró el 10 de agosto de 2010.

El anterior mínimo, en Vostok

Eso es varios grados más frío que el anterior registro mínimo de -89,2ºC, establecido en la base rusa de investigación Vostok, también en la Antártida oriental, en 1983. El lugar habitado de forma permanente más frío en la Tierra está en el noreste de Siberia, donde las temperaturas en las ciudades de Verkhoyansk y Oimekon cayeron a unos escalofriantes menos 67.8ºC en 1892 y 1933, respectivamente.

«Teníamos la sospecha de que esta cordillera antártica era probable que fuera extremadamente fría y más fría que Vostok, porque está a mayor altitud», explica Scambos . «Con el lanzamiento del satélite Landsat 8, tuvimos finalmente un sensor capaz de investigar realmente esta área con más detalle».

Un lugar donde se te congelarían los ojos

Las temperaturas registradas en la Antártida están muy por debajo de los puntos en los que el CO2 en el aire pasa de gas a sólido (-78.5ºC). Cualquier ser humano que se aventurase a salir en esa zona se encontraría con que los ojos, la nariz y los pulmones se empiezan a congelar en pocos minutos.

La búsqueda para averiguar qué temperaturas mínimas pueden registrarse en la superficie terrestre, y por qué, comenzó cuando los investigadores estaban estudiando grandes dunas de nieve, esculpidas y pulidas por el viento, en la plataforma antártica oriental. Cuando los científicos examinaron el lugar más de cerca, se dieron cuenta de que había grietas entre las dunas, posiblemente provocadas cuando las temperaturas invernales cayeron tan bajo que la capa de nieve más superficial se encogió. Esto llevó a los científicos a preguntarse cuál era el rango de temperatura ahí, y les llevó a la caza de los lugares más fríos utilizando datos de dos tipos de sensores de satélites, que pueden captar la radiación térmica emitida por la superficie terrestres, incluso en zonas que carecen de mucho calor.

Usando estos sensores para escanear la meseta antártica oriental, Scambos y su equipo detectaron temperaturas extremadamente frías en un tramo de casi 1.000 kilómetros en las partes más altas de la cordillera, entre Argos y Fuji, e incluso temperaturas más bajas en algunas vaguadas. Entonces, con la mayor resolución del sensor infrarrojo térmico (TIRS) a bordo del Landsat 8, se identificó la temperatura en esas vaguadas.

Después, los investigadores compararon estos lugares con los mapas topográficos para explicar por qué se alcanzan ahí temperaturas tan frías. Así, se dieron cuenta de que las bajas temperaturas caen rápidamente cuando el cielo está despejado. Si persisten los cielos despejados durante unos días, el terreno se enfría a medida que irradia su calor remanente al espacio. Esto crea una capa de aire muy frio por encima de la superficie de la nieve y el hielo. Esta capa de aire es más densa que el aire relativamente más caliente que hay encima de ella, lo que hace que se deslice por la pendiente poco profunda de estas vaguadas en la meseta antártica, donde queda atrapado y el enfriamiento continúa .

«Haciendo que el aire sea estacionario durante períodos prolongados, mientras continúa la irradiación de calor hacia el espacio, se obtienen las temperaturas absolutas más bajas que podamos encontrar», añade Scambos.

AGENCIAS