10 de mayo de 2013 / 03:02 p.m.

 La Conferencia del Episcopado Mexicano invitó a los obispos, sacerdotes, diáconos, consagradas, seminaristas y creyentes a difundir la labor de la madre Lupita, quien este domingo será canonizada en Roma en una ceremonia que presidirá el papa Francisco.

Contemplar en los altares a la mexicana María Guadalupe García Zavala, fundadora de la congregación religiosa de las Siervas de Santa Margarita María y de los Pobres, “es un regalo extraordinario que nos llena de esperanza; nos hace descubrir que la santidad, que consiste en la perfección del amor a Dios y al prójimo, no es una meta inalcanzable, sino algo a lo que podemos llegar, si respondemos con generosidad a la gracia divina”, señala el comunicado de los obispos.

La madre Lupita, como se le conoce, fue discípula y misionera de Cristo, nació en Zapopan, Jalisco, el 27 de abril de 1878. Ella y el padre Cipriano Iñiguez fundaron la congregación de Siervas de Santa Margarita María y de los Pobres.

A pesar de que el ambiente de la época era sumamente difícil a causa de la persecución religiosa, la madre Lupita supo vencer al mal usando el bien. Junto a sus hermanas de la comunidad protegió en el hospital al arzobispo de Guadalajara y a algunos sacerdotes.

Además, alimentó a los soldados persecutores y les curaba sus heridas. Por eso, los soldados defendieron a las religiosas.

Bajo la guía de la madre Lupita, las Siervas de Santa Margarita María y de los Pobres abrieron 11 fundaciones en la República. En la actualidad cuentan con 22 casas distribuidas entre México, Perú, Islandia, Grecia e Italia.

Madre Lupita falleció el 24 de junio de 1963 en Guadalajara, Jalisco, a la edad de 85 años. En el momento que se supo de su muerte, mucha gente se congregó en el hospital para venerar sus restos mortales, porque ya la consideraban santa.

 — EUGENIA JIMÉNEZ