JESÚS HERNÁNDEZ TÉLLEZ
4 de abril de 2014 / 01:02 a.m.

Ricardo La Volpe, director técnico de Chivas, realizó su segundo entrenamiento al frente de la institución con una duración de cuatro horas.

 

La cara de la mayoría de los jugadores de Chivas era de miedo o sorpresa. Pasa que cuando se anunció que llegaría Ricardo Antonio La Volpe a Verde Valle muchos canteranos estaban asustados “¿que es muy enojón?” preguntó uno de los juveniles del Rebaño a varios reporteros, pero más allá de los corajes que hace La Volpe, la sorpresa fue cuando en la práctica de este jueves La Volpe los hizo trabajar cuatro horas. Sí, cuatro horas de entrenamiento.

A las 10:00 horas saltaron a la cancha Fausto Prieto del club rojiblanco, trabajaron aspectos físicos con el uruguayo Milton Graniolatti, quien les puso a hacer series para ir entrando en calor, posteriormente hicieron trabajos con pelota y al concluir el calentamiento que se prolongó más de una hora, salió a la cancha Ricardo La Volpe con su auxiliar Juan Carlos Ortega, y los dos con un pizarrón bajo el brazo.

Al medio día comenzó el interescuadras. La Volpe paró a los mismos once de ayer, Toó Rodríguez, Omar Esparza, Néstor Vidrio, Jair Pereira y Carlos Gerardo Rodríguez, Israel Castro, Patricio Araujo, Carlos Fierro y Édgar Iván Solís en el medio terreno, mientras que en el ataque fueron Omar Bravo y Aldo de Nigris.

La Volpe trabajó a puertas cerradas, pero hacía repeticiones, detenía el entrenamiento una y otra vez y los ponía a hacer recorridos. La prioridad era en la salida, le daba instrucciones a Toño Rodríguez y siempre buscaba que Pato Araujo quedara con el balón de frente al arco contrario. Hora y media de trabajo futbolístico y cuando los jugadores pensaban que ya habían terminado, cerró con media hora más de táctica fija.

La Volpe quiere recuperar a las Chivas y lo hace a la antigua, con mucho trabajo. La sesión de este día fue como dos y media del Güero Real o tres con Benjamín Galindo.