JUAN PABLO SÁNCHEZ
28 de febrero de 2016 / 12:14 a.m.

Dominic Thiem se coronó en Acapulco, y sucede en el trono a David Ferrer, todo un cambio generacional, al menos en cuanto al ganador de El Guaje. El austriaco superó en tres sets al australiano Bernard Tomic 7-6, 4-6 y 6-3, para completar un inicio de temporada soñado, en el que ha emergido como el tenista a seguir.

El campeón del Abierto Mexicano tiene apenas 22 años, un ejemplo de que la apuesta del torneo por la sangre joven del tour ha rendido frutos. Thiem inaugura una nueva era en el certamen y espera dar el salto en la ATP a corto plazo.

El duelo enfrentaba al joven austriaco con el australiano, quien es apenas 11 meses mayor; para representar la juventud bastaba con saber que ambos buscaban su primer título en un ATP 500. El ganador fue Dominic, quien desde la salida de David Ferrer, Kei Nishikori y Marin Cilic se adueño del torneo hasta coronarse.

La organización había apostado por la generación de Nishikori, Grigor Dimitrov y Milos Raonic, quien al final no asistió, pero fue un grupo más joven el que llegó a la final, y tuvo en Thiem, quien se coronó en Buenos Aires y llegó a semifinales en Brisbane y Río de Janeiro este año, a su mejor representante.

Pero de inicio, los nervios de una final le pesaron más al cuatro sembrado del torneo, quien permitió un break en el cuarto game con una bola que se fue larga.

A diferencia del resto del certamen, Dominic no se sentía cómodo ante Tomic, mucho más rápido que en otros partidos y dispuesto a pelear por cada pelota.

Sin embargo, el australiano también acusó la presión de una definición de esta categoría. Servía para ganar el primer set arriba 5-3, pero falló, permitió un triple break y a la primera un gran revés de su rival lo complicó para devolver.

Entonces Thiem mantuvo su servicio y llegaron al tie-break. El desempate podía marcar el derrotero del partido, y el ganador fue el austriaco, quien con una pelota larga de Tomic se apuntó un largo desempate por 8-6.

El segundo episodio recuperó la mejor versión del quinto sembrado, quien había recorrido el certamen sin mayores sobresaltos, hasta alcanzar la final ante la revelación de la temporada.

Tomic no desentonó, no permitió un doble break de su adversario en el cuarto game, y luego consiguió el rompimiento en el siguiente juego con una gran derecha.

De nuevo sorteó el peligro en el octavo game, y de nuevo tuvo la posibilidad de servir para ganar el episodio, pareció no aprender la lección y con una doble falta se fue abajo 0-30, pero esquivó dos breaks para llevarse la manga con una derecha.

Los dos nacidos después de 1990 disputarían su primer título ATP 500 en un tercer set. Ahí, Tomic atacó de inmediato, y una pelota larga de Dominic le dio el quiebre, pero Thiem no iba a dejar la oportunidad de inscribir su nombre junto al de Rafael Nadal o Ferrer como ganador de este torneo, y recuperó el break.

Aunque extrañó la precisión de otros encuentros, el austriaco se mantuvo agresivo, con un buen saque, derechas potentes y un revés espectacular, así llegó al 2-1 tras el susto y en el siguiente game con una gran devolución se quedó con el saque de Tomic.

Para cerrar el partido no le pesó la edad y sobrellevó a su rival hasta el 6-3 con el que se coronó en Acapulco. La apuesta por una nueva generación ha rendido frutos, desde ahora Thiem se apunta como el futuro del circuito, por lo pronto ya tiene El Guaje para presumir.