AGENCIAS
17 de junio de 2016 / 07:42 a.m.

LeBron se cercioró de que su labor le permitiera escuchar las dos palabras que, según comentó la víspera, le parecían las más hermosas del mundo: "Séptimo partido".

James sumó 41 puntos, 11 asistencias y ocho rebotes, y los Cavaliers de Cleveland obligaron a un encuentro decisivo en la final de la NBA, al vencer el jueves 115-101 a los Warriors de Golden State.

"Desde luego que quiero ganar", dijo James. "Pero quería también dar todo lo que tengo y ver qué ocurría. Hemos obligado a un séptimo partido y va a ser divertido".

James, quien llegó a anotar 18 puntos seguidos en un tramo del sexto encuentro de la serie, totalizó 41 unidades por segundo duelo seguido. Dio así otro aporte invaluable para los Cavs, que intentan una remontada histórica.

Por segunda vez en cuatro días, Cleveland triunfó en un partido en que corría el riesgo de eliminación. Ningún equipo se ha recuperado de una desventaja de 3-1 en la final de la liga.

Si los Cavs se imponen el domingo en Oakland, lograrán algo más importante que romper ese maleficio: Terminarán con la sequía de títulos que aqueja a Cleveland en el deporte profesional desde el 27 de diciembre de 1964.

Los Warriors jamás imaginaron que se toparían con esta situación de vida o muerte. Los campeones defensores sumaron 73 victorias en la campaña regular, una cifra sin precedente, y ganaron los dos primeros duelos de la final por una ventaja combinada de 48 puntos.

Pero Stephen Curry, el Jugador Más Valioso de la temporada, ha perdido su toque. Sus compañeros lucen también erráticos. Ahora, están en riesgo de que una campaña histórica termine en el abismo, con un fracaso en el intento de conquistar el bicampeonato.

Curry totalizó 30 tantos por los Warriors pero fue expulsado en el cuarto periodo luego de cometer su sexta falta. Curry lanzó su protector bucal mientras discutía la decisión.

La imagen evidenció la desesperación en que han caído los Warriors en una serie que parecían controlar con tranquilidad.

Y la frustración se le contagió incluso a la esposa de Curry, quien cuestionó las decisiones de los árbitros.

"He perdido todo el respeto. Lo siento, esto está absolutamente manipulado por el dinero... o por el 'rating''', tuiteó Ayesha Curry justo antes de que concluyera el encuentro, cuando su marido estaba ya en los vestuarios. "No me callaré..."

Minutos después, el tuit se había borrado, lo mismo que la ventaja de los Warriors en la serie.