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20 de octubre de 2016 / 10:28 a.m.

Anthony Rizzo, Addison Russell y el resto de los Cachorros despertaron con el tolete en gran forma, y Chicago equilibró la Serie de Campeonato de la Liga Nacional.

Rizzo sacudió un jonrón y dejó atrás el bache por el que había atravesado en los playoffs, con tres impulsadas. Russell añadió un vuelacerca de dos carreras que coronó un racimo de cuatro anotaciones en el cuarto inning, y los Cachorros apabullaron el miércoles 10-2 a los Dodgers de Los Ángles.

Así, Chicago cortó de tajo una seguidilla de 21 innings sin anotar y garantizó que la serie regrese al Wrigley Field.

El japonés Kenta Maeda está contemplado como el abridor de los Dodgers para el quinto juego, este jueves, ante Jon Lester. El manager de los Dodgers, Dave Roberts, comentó que no utilizaría a Clayton Kershaw con poco descanso, después de que el as realizó el miércoles una sesión de bullpen.

Para salir de la mala racha, Rizzo empleó el bate de su compañero Matt Szczur.

"Sé que el bate de Szczur ha conectado muchos hits", relató. "He hecho esto un par de veces en el año, cambiar el bate cambia la mentalidad".

Tras sufrir dos blanqueadas consecutivas, los Cachorros reaccionaron con 13 hits, en una noche en que los vientos cálidos de Santa Anta agitaron las banderas detrás del jardín central. La temperatura fue de 26 grados centígrados (80 Fahrenheit).

Rizzo y Russell pegaron tres imparables cada uno. El tercero, cuarto y quinto bate de Chicago aparecieron por fin, luego de irse de 32-2 en forma combinada durante los primeros tres enfrentamientos.

Todos los jugadores que comenzaron el duelo por Chicago batearon al menos un imparable, salvo Kris Bryant, quien a cambio gestionó un par de boletos.

"Esta noche estábamos obligados a ganar", afirmó Ben Zobrist.

Los Dodgers se vieron limitados a seis hits y cometieron cuatro errores, en un encuentro que se prolongó por tres horas y 58 minutos.

Mike Montgomery se llevó la victoria como relevo de John Lackey, quien abandonó la lomita luego de regalar pasaportes consecutivos en el comienzo del quinto acto. A cuatro días de cumplir 38 años, Lackey permitió dos carreras y tres inatrapables, además de expedir tres boletos.

El mexicano Julio Urías, a los 20 años y 68 días, se convirtió en el lanzador más joven en abrir un duelo de postemporada en la historia. Recibió cuatro anotaciones y el mismo número de hits en tres innings y dos tercios.

Fue el tercer zurdo que abrió un juego de la serie en forma consecutiva por Los Ángeles.

Chicago rayó cinco veces en el sexto capítulo, ante los relevistas Ross Stripling y Luis Avilán. Dexter Fowler produjo la primera con un hit, Rizzo agregó dos con otro sencillo y el boricua Javier Báez elevó un globo de sacrificio que trajo a otro hombre al plato. Uno más anotó en un error del jardinero central Joc Pederson.