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22 de marzo de 2017 / 11:07 p.m.

El segunda base Ian Kinsler pegó jonrón de dos carreras en la parte alta de la tercera entrada y Estados Unidos consiguió el primer título del Clásico Mundial del Béisbol al vencer a Puerto Rico por blanqueada de 8-0 en la final de la cuarta edición que se disputó esta noche en el Dodger Stadium de Los Angeles.

Estados Unidos, que en la segunda ronda había perdió por 5-6 ante Puerto Rico se vengó con el triunfo inapelable y contundente que les reivindica con el título de campeones del mundo en la especialidad deportiva que ellos mismos inventaron y que hasta ahora no habían sido capaces de llegar ni a la final.

Puerto Rico, que jugó su segunda final consecutiva, la del 2013 fue ante República Dominicana con derrota de 0-3, volvió a perderla y también el invicto que tenía para irse del torneo con marca de 7-1, mientras que Estados Unidos consiguió seis victorias y sufrió dos derrotas.

El ganador fue el abridor Marcus Stroman, de los Azulejos de Toronto, que lanzó seis entradas impecables sin hit ni carreras, hasta el inicio de la séptima que permitió doblete de Angel Pagán, dio una bases por bolas y sacó tres ponches.

Stroman (1-1), que perdió el partido de segunda ronda frente a Puerto Rico al ceder cuatro carreras en la primera entrada, esta vez se vengó con una labor excepcional y sólo necesitó 74 lanzamientos para sacar 18 "outs" tras colocar 44 en la zona del "strike".

El bateo oportuno y explosivo de Estados Unidos lo encabezó Kinsler, segunda base de los Tigres de Detroit, que se fue de 5-2 con par de carreras anotadas e impulsadas.

El tercera base de origen puertorriqueño Nolan Arenado, de los Rockies de Colorado también tuvo de 5-2 con dos anotaciones mientras que el jardinero Andrew McCutchen, de los Piratas de Pittsburgh, se fue de 4-2 con dos carreras producidas y piso una vez la registradora.

El dominio de Estados Unidos fue completo en todas las facetas del juego al acabar el partido, que fue presenciado por 51.565 espectadores, con 13 imparables por tan sólo tres de Puerto Rico, que cometió también un error.

La derrota se la quedó el también abridor Seth Lugo (2-1), que lanzó algo más de cuatro entradas y fue castigado con cinco imparables, incluido el jonrón de Kinsley, le hicieron cuatro carreras limpias, dio cuatro bases por bolas y retiró a siete bateadores por la vía del ponche después de realizar 85 lanzamientos y 54 fueron colocados en la zona buena.

Junto a Estados Unidos y Puerto Rico, Japón y Holanda también llegaron a las semifinales del torneo, que comenzó a disputarse el pasado 6 de marzo, con la participación de 16 países, en seis sedes diferentes y por primera vez en su historia superó el millón de aficionados que acudieron a los campos a presenciar los partidos.