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2 de septiembre de 2015 / 12:35 a.m.

Cuando supo que Leonardo Mayer iba a ser su primer adversario en el Abierto de Estados Unidos, Roger Federer activó las alarmas.

En procura de conquistar su primer título de Grand Slam desde que se proclamó campeón de Wimbledon en 2012, Federer arrancó en el US Open con un despliegue demoledor al vencer el martes 6-1, 6-1, 6-2 al argentino Mayer.

Federer tenía muy presente lo que había ocurrido el año pasado en Shangai, la única ocasión previa que se había medido contra Mayer: el astro suizo debió levantar cinco match points antes de un imponerse en un desempate en el tercer set.

"Me había tomado con extrema seriedad este partido", dijo Federer. "Por momentos, casi que consideré que me lo había tomado demasiado en serio", dijo el campeón de 17 grandes.

"Tuve suerte en Shanghai, y por eso tenía esa idea en la cabeza que iba a tener un mal día. Además, entrenamos juntos el día del sorteo, y había lucido muy bien en el entrenamiento", añadió el astro suizo.

Al final de cuentas, el recelo de Federer estuvo injustificado.

"Jugué muy atado, muy nervioso", dijo Mayer, número 34 en el ranking.

Federer llegó a Nueva York entonado por su actuación en el Masters de Cincinnati, donde se coronó hace dos semanas sacando a relucir un recurso que manifiesta su adhesión a un juego agresivo: subir un metro para responder a los segundos saques del rival.

Aunque estaba advertido, Mayer sufrió con los zarpazos de Federer, más de una decena. "Es una jugada que él solo puede hacer. Es un poco incómodo porque se te pega mucho a la red y es más difícil pasarlo después. No lo ves porque lo hace cuando estás mirando hacia arriba".

"Yo sabía que lo iba a hacer y lo esperaba un poco. Arriesgué con el segundo saque, pero no me salió. Yo no me enojo, se lo ha hecho a varios grandes jugadores", añadió.

Padre de dos parejas de mellizos y con 34 años, Federer precisa guardar todas las energías necesarias para la segunda semana de un torneo que ha ganado en cinco oportunidades, pero en el que no alcanza la final desde 2009.

Solventar en 1 hora y 17 minutos su debut en el estadio Arthur Ashe ayuda en ese sentido. Su esfuerzo superó apenas por seis minutos el que hizo el serbio Novak Djokovic, su gran rival, cuando el lunes despachó al brasileño Joao Souza.

La segunda jornada del último Grand Slam de la temporada se disputó bajo un asfixiante calor y una pesada humedad, condiciones que han incidido en el retiro de 12 tenistas en ambas ramas.

Siete lo hicieron el lunes y cinco más el martes, para fijar un récord para una ronda en las grandes citas. El récord previo era de nueve, acaecido en la primera ronda del US Open de 2011.

Uno de los damnificados fue el prometedor australiano Thanasi Kokkinakis. Con un saque por abajo y caminando a duras penas, Kokkinakis se retiró cuando perdía 2-0 en el quinto set ante el francés y 12mo preclasificado Richard Gasquet.

Andy Murray frenó a otro australiano en ascenso, el controversial Nick Kyrgios. El campeón de 2012 y tercer preclasificado levantó 11 de 14 bolas de quiebre al imponerse 7-5, 6-3, 4-6, 6-1.

Kyrgios ha estado en el ojo de la tormenta las últimas semanas, luego que un micrófono captó cuando disparaba frases despectivas hacia Stan Wawrinka durante un partido en Montreal el mes pasado. Kyrgios soltó que Kokkinakis se había acostado con la novia de Wawrinka, la tenista Donna Vekic. La ATP le sancionó con una multa, además de una suspensión provisional de seis meses.

Pero la advertencia de la ATP solo atañe a sus torneos. Como Grand Slam, el US Open cae bajo la esfera de la Federación Internacional de Tenis.

A sus 20 años, Kyrgios es un personaje que en la cancha se desata con gestos y arrebatos. La noche del martes, por ejemplo, pareció que se tomaba la siesta durante un cambio de lado, destrozó una raqueta y el juez de silla le dio una advertencia por escapársele frases subidas de tono.

La mayor sorpresa en el cuadro masculino fue la derrota del francés Gilles Simon (11), quien dilapidó una ventaja de dos sets y acabó perdiendo 2-6, 4-6, 6-4, 6-4, 6-4 ante el estadounidense Donald Young.

En el torneo femenino, sin embargo, una decena cabezas de serie cayeron a las primeras de cambio, incluyendo la mitad de las 10 primeras.

Apenas cuatro preclasificadas perdieron en la primera ronda el año pasado. Desde que el torneo empezó con 32 cabezas de serie en 2000, la mayor cantidad de eliminadas en la ronda inicial fue 10 en 2012.

Simona Halep (2), Petra Kvitova (5), Caroline Wozniacki (4) y Garbiñe Muguruza (9) no se dejaron emboscar temprano.

La hispano-venezolana Muguruza (9) finalmente logró su primera victoria en un US Open al vencer 6-2, 6-4 a la alemana Carina Witthoeft. Muguruza venía de perder los únicos dos partidos que había disputado tras haber alcanzado la final de Wimbledon, donde cayó ante Serena Williams.

En cuanto a la representación latinoamericana, el brasileño Thomaz Bellucci (30) fue el único en salir triunfante al vencer 6-1, 7-5, 6-3 al británico James Ward.

El argentino Federico Delbonis cayó 6-3, 7-5, 7-5 ante el saque demoledor del croata Ivo Karlovic (21); el dominicano Víctor Estrella-Burgos perdió 6-2, 6-3, 6-2 contra el estadounidense Jack Sock (28); y el colombiano Santiago Giraldo cedió tres desempates seguidos al caer 3-6, 7-6 (6), 7-6 (6), 7-6 (1) frente al estadounidense Austin Krajicek.