JOSÉ MANUEL VILLALVA
30 de junio de 2015 / 01:42 a.m.

Al lanzarse en un paracaídas hay muchos riesgos al estar desafiando la muerte. Arnaud Longobardi llevó este deporte, ahora sí a un verdadero extremo.

Longobardi optó por aventarse 150 metros hacia un teleférico.

Longobardi declaró que llevaba un año planeando dicho acto:

"Tenia este proyecto en mi mente durante un año completo. Pensé sobre eso cada día. Pensé en todos los retos: velocidad, angulo y altura. Pensé en todos los escenarios desde que despegué hasta el punto de aterrizaje. Después de seis meses decidí que sí. He pensado de todas las posibilidades y no hay nada que pueda suceder, que no me haya ya imaginado y que no me haya preparable. Es posible".

"Para ser esto posible iba a requerir que el planeador se detuviera al yo estar entrando por la puerta. A 200 metros del teleférico me estaba moviendo a 80 kilómetros por hora. Desde ese momento, tenía que hacer una deceleración a 35 kilómetros por hora, la velocidad precisa en el cual el planeador se iba a detener a un metro del teleférico y mi momentum me iba llevar adentro. Si me detengo antes de llegar a la puerta: desastre".