MARTHA CEDILLO - @MARTHACEDILLO
7 de mayo de 2016 / 01:33 p.m.

Una promesa hecha a su hermano mayor Rogelio Gómez Hinojosa llevaría al sacerdote Francisco a un mundo que terminaría enamorándose completamente y que le brinda la oportunidad de evangelizar desde otra trinchera.

“Empecé a correr hace seis años cuando falleció un hermano mío mayor (Rogelio), después de luchar contra la leucemia durante siete años. Me confesó ya al final de su vida que él se iba de alguna manera satisfecho de este mundo, había sido muy
deportista, fue árbitro profesional de futbol americano en el Sur de Estados Unidos en ligas Semi Profesionales y me decía que se iba con la tristeza de no haber corrido un maratón, entonces yo muy machito le dije “yo me lo aviento por ti”, relató el sacerdote.

La encomienda aunque parecía sencilla no lo fue, sobre todo por el tiempo a emplear en cada entrenamiento y la personalidad competitiva del padre Paco, como se le conoce en el mundo del atletismo de las carreras.

“Yo tenía en ese momento 58 años de edad y dije ‘sabes qué, antes de que cumpla 60 años o cuando los tenga voy a correr el maratón’, entonces me empecé a entrenar para correrlo.

A mí no me gustaban las carreras, me parecía muy aburridos los entrenamientos, soy más competitivo, jugué mucho beisbol, futbol soccer, basquetbol, tenis, raquetbol, todo siempre con el afán de competir y anotar la canasta, el gol y eso de estar corre y corre tu solo no era muy atractivo”, reveló.

Sin embargo las horas en solitario durante los largos kilómetros le permitieron tener más tiempo para su ya definido crecimiento espiritual.

PADRE PACO

“Los entrenamientos y las carreras son también para mí una oportunidad para hacer oración. He rezado más Rosarios ahora de los que rezaba antes, por tanto entrenamiento que vas tú solito”, comentó.

A sus 64 años, el padre Paco ha corrido 16 maratones, entre ellos Houston, Washington, Roma, Suiza y Monterrey, y ha estado en infinidad de carreras, solo que ahora con su nuevo puesto como Vicario General de la Arquidiócesis de Monterrey la situación se complica por los compromisos eclesiásticos que tiene que cumplir los días domingo.

A pesar de este inconveniente confía en poder seguir evangelizando desde su segunda trinchera.