josé luis garza
21 de agosto de 2015 / 11:59 p.m.

Mostrando la calidad de un consagrado y sobre poniéndose a una embestida de su oponente, el juvenil Juan Padilla consiguió llevarse par de orejas tras una gran faena.

Desde que salio al ruedo Padilla, quien entrena todas las tardes en la Monumental Monterrey, mostró su calidad arrancando inmediatamente los olés del respetable.

Practicante del estilo clásico y admirador del francés Sebastián Castella, el aspirante a matador entrego alma vida y sangre literalmente, pues al momento de matar el astado alcanzo a embestirlo y con la pezuña logró abrirle la cabeza del lado izquierdo pero sin gravedad aparente.

Fue un momento dramático en el que el público lamentó que así terminara la excelente demostración del muchacho.

Sin embargo, Padilla lejos de rendirse se puso en pie y pidió regresar, lo vendaron y volvió al ruedo en medio del reconocimiento de los asistentes que aplaudieron su valor con gritos de "vamos matador" y "viva la fiesta brava".

Sin miedo el novillero tomo su espada enfiló y dio una limpia estocada para derrotar a su oponente ante un publico totalmente entregado y de pie que pido las dos orejas para el espada.

"Dije que mi sueño era dar la vuelta al ruedo aquí en Monterrey y lo conseguí", expresó Padilla

Terminada su faena se traslado a la enfermería donde la leve herida resulto de nueve puntos.

Al final fue sacado a hombros como triunfador de la noche entre los seis novilleros.