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10 de enero de 2016 / 01:29 p.m.

Milos Raonic dio la campanada ante Roger Federer y le cobró una deuda pendiente el domingo. Luego de perder al entrenador Ivan Ljubicic, quien se unió al campamento del suizo para la temporada 2016, Raonic consiguió algo que nadie más nacido en la década de 1990 ha logrado hacer ante el ganador de 17 majors: vencerlo dos veces.

El canadiense, de 25 años, rompió el servicio de Federer una vez en cada set para una victoria de 6-4, 6-4 en la final del torneo Internacional de Brisbane, con lo que revirtió el resultado de su último encuentro con el suizo en la final del año pasado en este mismo certamen, que sirve de preparación para el Abierto de Australia.

Fue un estímulo para el canadiense viniendo de un complicado 2015, en el que quedó fuera las últimas tres semanas por un problema en la espalda, se perdió el Abierto de Francia con una lesión en el pie, se separó de Ljubicic y finalizó fuera de los 10 mejores clasificados de la ATP.

"Esto significa dentro del equipo qué tan concreto y bien hecho es el trabajo que estamos haciendo", dijo Raonic de su triunfo. "Al mismo tiempo, con las dificultades que tuve el año pasado, tal vez es la mejor manera para mí de demostrarle a los otros muchachos que enfrentaré en Melbourne, tú sabes, que tengo mi juego de regreso y puedo jugar algo de buen tenis otra vez".

Raonic atacó a Federer con su potente servicio y el revés, como se esperaba, pero también subió a la red 13 veces en el primer set y ganó 10 de esos puntos para ponerse en camino a la victoria.

Federer, quien tuvo marca de 6-5 en finales en 2015 — siendo todas esas cinco derrotas frente al número uno del mundo, Novak Djokovic — batalló al inicio de semana con síntomas persistentes parecidos a la gripe, pero mejoró con cuatro partidos en cuatro días, que incluyeron triunfos sobre Grigor Dimitrov en los cuartos de final y Dominic Thiem en las semifinales.

El suizo inició fuerte, añadiendo poder a su servicio y tratando de mover a Raonic, quien es más alto, alrededor de la cancha, pero la estrategia no pagó dividendos. Federer dijo que Raonic ha ampliado las dimensiones de su juego y que fue tácticamente más astuto que lo que había sido en temporadas anteriores.

Raonic "lo hizo bien. Fue un partido duro, (mis) piernas estuvieron un poco tambaleantes", declaró Federer. "Sin embargo, considerando la semana que tuve, en realidad estoy muy feliz. Por eso no estoy triste o decepcionado. Si hubiera sabido que llegaría a la final hace cinco días, hubiese estado increíblemente feliz".