efe - multimedios digital
10 de julio de 2015 / 11:19 p.m.

El exjugador canadiense de la NBA Steve Nash fue el último de los cerca de 3.000 relevistas que portaron la antorcha panamericana y encendió hoy el pebetero de los Juegos de Toronto en el estadio Rogers Center.

Nash, que se retiró esta temporada tras 19 años en la NBA, recibió la antorcha de manos del también baloncestista canadiense Andrew Wiggins, elegido número uno del Draft de la NBA de 2014 por los Cleveland Cavaliers, y salió del estadio para encender el pebetero, situado a los pies de la Torre CN, la más alta de América y aledaña al Rogers Center.

Rompiendo la tradición, la antorcha entró al Rogers Center al inicio de la ceremonia de apertura y lo hizo por el techo y de la mano del dos veces oro olímpico y tricampeón mundial canadiense Donovan Baily, que descendió suspendido por un cable.

Previamente se proyectó un vídeo en el que se veía a su compañero olímpico Bruny Surin correr sobre la cumbre del EdgeWalk de la Torre CN y, como si de un relevo se tratase, entregar la llama panamericana a Donovan, que saltó -al menos figuradamente- en paracaídas sobre el techo del Rogers Center.

Ya en el escenario, Donovan y Suri, junto con sus compañeros del equipo que ganó el oro olímpico en los 4 x 100 en Atlanta 1996, Robert Esmie, Glenroy Gilbert y Carlton Chambers, entregaron la antorcha a la clavadista canadiente Faith Zacharias, que depositó la llama en un lugar desde donde presidió toda la ceremonia.

Tras el espectáculo del reconocido grupo circense Cirque du Soleil, Zacharias pasó la llama a Dana Wright, Charmaine Crooks, Jillian Richardson, Molly Killingbeck y Marita Payne-Wiggins, miembros del equipo femenino canadiense de relevos de 4 x 400 metros que ganó la plata en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984.

Posteriormente, Payne-Wiggins entregó el fuego a su hijo Andrew Wiggins, quien subió por uno de los graderíos del estadio, donde dio el último relevo Nash.

El dos veces ganador del Premio al MVP (Jugador Más Valioso) de la NBA salió del recinto deportivo y encendió el pebetero de los Juegos Panamericanos 2015.