5 de enero de 2013 / 05:12 p.m.

México  Desde que Luis Jorge Boone (Monclova, Coahuila, 1977) tomó la decisión de dedicarse a la escritura, tuvo muy claro su interés por convertirse en una especie de hombre orquesta, debido a su inquietud por expresarse literariamente en todos los géneros: empezó como poeta, siguió como ensayista y cuentista, para encontrar el primer cierre del círculo con la aparición de su primera novela, Las afueras (Ediciones Era/Dirección de Literatura-UNAM, 2011).

“Lo que me interesaba desde un principio en la escritura era la libertad; cuando empecé a leer en Monclova, había una sola librería y muchas bibliotecas. Me refugiaba del calor del mediodía en la biblioteca de mi preparatoria y leía a Shakespeare sin darme cuenta de que eran obras dramáticas; nada más sentía el oleaje de la lengua, el ritmo y no me preocupaba por ponerle etiquetas. Ya después aprendí qué era cada cosa y empecé a escribir, pero ya estaba marcado”, expresa el escritor a MILENIO.

Sobre una posible ruptura temática y formal entre la novela y lo que ya escribió en otros géneros, Boone dice: “Eso me interesa: saber qué podemos contrabandear de un lugar a otro, y ver qué puedes mover en cuestión formal. Hay una gran libertad al desconocer si hay límites claros en los géneros; me gusta una metáfora que define a los géneros como taxis: lo llevan a donde uno quiere, y depende qué quieras llevar y qué tan lejos quieras ir.”

Una de las características principales de Las afueras es el paisaje de Monclova y Cuatro Ciénegas en el que está ambientada la novela: “Sí me preocupaba contar a una región que comparte características, elementos, historia, clima, paisaje, porque si bien las historias de desamor pueden suceder en cualquier lado, la trama de autodestrucción, de búsqueda de lo prohibido, de ansiedad por conocer algo más que la propia vida, por escapar del destino, solo podía suceder en las circunstancias interiores y exteriores que ofrecen Monclova y Cuatro Ciénegas”.

Boone no estaba interesado en escribir una historia lineal: “Quería una novela que, a pesar de tener estas vistas en fragmentos —en la que se pueden escamotear los centros de todas las tramas—, hicieran una cadena de lectura que, por sí misma, tuviera su lógica. No quería una historia lineal, sino quebrar las cosas.”

— JESÚS ALEJO