13 de febrero de 2014 / 03:08 a.m.

Tal vez sea hora que el esquí alpino recurra a las milésimas de segundo.

El miércoles, luego de terminar con el idéntico tiempo de 1 minuto y 41.57 segundos, la eslovena Tina Maze y su amiga suiza Dominique Gisin se agarraron de las manos para subir juntas a lo más alto del podio del descenso femenino, un hecho inédito en los 78 años de historia del esquí alpino en las olimpiadas de invierno.

"Es un gusto poder compartir este oro con Tina", afirmó Gisin sobre el momento de hermandad olímpica en la prueba reina del esquí alpino.

El deporte ha formado parte del programa de los Juegos de Invierno desde 1936 y sus tiempos se cronometran en centésimas, mientras que otras disciplinas lo hacen con milésimas.

"Tal vez un dedo, quizás una mano, puedan cambiar el color de una medalla", reflexionó Maze.

Maze y Gisin heredaron el título de Lindsey Vonn, la estrella estadounidense que se perdió los juegos por una lesión en la rodilla derecha. La suiza Lara Gut obtuvo el bronce, al quedar diez centésimas detrás de las dos campeonas.

Desde las montañas de la estación de Rosa Khutor hasta la costa del mar Negro, Sochi sigue bajo un "ola de calor". Las temperaturas alcanzaron unos templados 17 grados Centígrado (63 F) y deben mantenerse así hasta el sábado.

Por tercera jornada consecutiva, la cima de la tabla de medallas cambió de dueño. Empujada con las victorias de la dupla conformada por Tobias Wendl y Tobias Arlt en el luge masculino y de Eric Frenzel en la prueba individual de la combinada nórdica, Alemania pasó al frente con un total de seis preseas doradas.

También el miércoles, Holanda siguió acaparando títulos en el patinaje de velocidad, esta vez con el triunfo de Stefan Groothuis en los 1.000 metros.

El "Rossiya, Rossiya" volvió a retumbar cuando los anfitriones añadieron su segundo título en el patinaje artístico, luego que Tatiana Volosozhar y Maxim Trankov se consagraron en la competencia de parejas.

Rusia o la Unión Soviética habían ganado el oro en 12 justas seguidas, racha que fue fulminada hace cuatro años en Vancouver: "Creo que esta noche todo el país celebrará esta linda victoria", dijo Trankov.

La plata también quedó en manos rusas, con Ksenia Stolbova y Fedor Klimov, en tanto que los alemanes Aliona Savchenko y Robin Szolkowy se llevaron el bronce.

País que asigna 85 millones de dólares anuales para su presupuesto de deportes, Rusia ya está a tiro de un oro adicional de igualar su magra cosecha en Vancouver.

Una noche después que su ídolo Shaun White fracasara en el intento de un tricampeonato en el halfpipe del snowboard, Estados Unidos se llevó el oro de la modalidad femenina con Kaitlyn Farrington. Su triunfo mitigó los que hasta ahora han sido unos juegos cargados de decepciones por parte de sus principales figuras.

A White y al esquiador alpino Bode Miller, se sumó ahora Shani Davis, quien no pudo hacer realidad su ambición de convertirse en el primer patinador de velocidad masculino en ganar la misma prueba en tres justas consecutivas. Davis quedó octavo en los 1.000 metros.

Holanda, en cambio, se enfila a batir el récord de más medallas en el óvalo. Groothuis fue acompañado en el podio por su compatriota Michel Mulder, bronce. El canadiense Denny Morrison ganó la plata.

Después de cinco pruebas, Holanda empaca en sus maletas 10 de las 15 medallas que se han repartido. A falta de siete pruebas por disputar, deben triturar el récord de más medallas obtenidas por un país en la misma justa. Alemania Oriental consiguió 13 en Calgary 1988.

En el halfpipe, Farrington aseguró el triunfo con una puntuación de 91.75 en su segunda rutina, lo suficiente para doblegar los 91.50 que recibió la australiana Torah Bright. El bronce fue para la estadounidense Kelly Clark.

Frenzel, un ex soldado del ejército alemán, superó al japonés Akito Watabe y al noruego Magnus Krog en la combinada nórdica, el último bastión exclusivo de los hombres en el programa de invierno.

Alemania se apoderó de su tercero oro seguido en el luge, ahora escoltada por los austríacos Andreas Linger y Wolfgang Linger y los hermanos letones Andris y Juris Sics.

AP