21 de septiembre de 2014 / 11:12 p.m.

Si se pregunta a cualquier portugués quiénes son los mejores embajadores de Portugal, una mayoría coincidirá: Cristiano Ronaldo y José Mourinho.

Sin embargo, muchos de sus compatriotas se sienten dolidos por la "inexistente" relación entre ambos símbolos nacionales, que para más inri comparten representante, el poderoso Jorge Mendes.

En un pequeño país de apenas 10,5 millones de habitantes, contar con un futbolista y un entrenador de la categoría de Ronaldo y Mourinho ha sido motivo de orgullo de un pueblo especialmente golpeado dos duras consecuencias de crisis: el desempleo y la emigración forzosa.

Pero la constatación de que la relación entre ambos, que coincidieron en el Real Madrid entre el 2010 y el 2013, es "inexistente", como el propio Mourinho dijo en una entrevista esta misma semana, ha agrandado las fisuras que muchos no querían ver.

"No me gustó cuando hubo aquella polémica entre él y Ronaldo (en el Real Madrid), porque son dos portugueses. Yo también soy portugués", justificó este fin de semana el reputado entrenador del Benfica, Jorge Jesús, cuando puso paños fríos ante un hiriente ataque que le dirigió José Mourinho.

El sentir de Jesús lo comparten muchos portugueses, independientemente de ser del Benfica, el Oporto o el Sporting de Lisboa, y lo refrenda la prensa con el número de reportajes televisivos y portadas que les dedican.

"La relación no existe, pero el recuerdo del impacto que tuvo, sí. Tengo que recordarme a mí mismo que él es una máquina de hacer goles que me ayudó a ser campeón de la Liga, ganar la Copa del Rey y la Supercopa", comentó Mourinho en una entrevista al canal luso TVI.

Unos días antes había sido mucho menos condescendiente y, en su estilo de señalar sin nombrar, había apuntado a Ronaldo por la eliminación en las semifinales de la Liga de Campeones del 2012 al haber fallado el primer penalti en la tanda ante el Bayern de Múnich.

"Perder una semifinal por penales cuando tu mejor jugador, tu mejor marcador de penales, el jugador en el que tú depositas toda la confianza lo escoges para lanzar primero, llega al punto de penal y falla. Es una frustración que permanece", lanzó Mourinho.

Ronaldo, que supuestamente entró en confrontación directa con el entrenador portugués en el curso 2012-213, se ha mordido la lengua siempre que ha podido, dicen que por consejo de Jorge Mendes, un representante que desempeña una función casi paternal e íntimo de Mourinho.

La última vez que le cuestionaron por el técnico nacido en Setúbal hace 51 años, en una entrevista también al canal TVI emitida el pasado agosto, fue relativamente evasivo.

"No estoy en el fútbol para tener amigos. Estoy para triunfar", aclaró el astro del Real Madrid, nacido en Madeira hace 29 años.

Asumió, no obstante, que hubo "mal ambiente" y "una fase complicada en términos personales y de club" cuando Mourinho le entrenó.

El nivel de confrontación se ha suavizado, al menos públicamente, en relación con el último verano.

En agosto del 2013, poco tiempo después de Mourinho dejara el banquillo de Chamartín, Ronaldo llegó a responder a otra indirecta del entrenador, quien había dejado caer que el "verdadero" Ronaldo es el brasileño, Ronaldo Nazário.

"Yo no escupo en el plato del que como", rebatió entonces el mejor jugador del mundo en el 2013.

Ese mismo verano, el Real Madrid y el Chelsea, ya bajo el mando de Mourinho, se midieron en un amistoso en Los Ángeles.

Ronaldo marcó y "le dedicó" el gol a su antiguo técnico en el Real Madrid apuntándose los dedos al pecho, a modo de reivindicación.

Las fricciones entre ambos símbolos, atribuidas a las discrepancias del futbolista con la táctica, a veces demasiado conservadora, de su antiguo técnico luso, dificultan que se concrete el deseo de muchos portugueses: Una selección portuguesa capitaneada por Ronaldo y dirigida por Mourinho.

AGENCIAS