2 de mayo de 2013 / 02:33 p.m.

Monterrey • Alejandro Jodorowsky se expresa en Twitter bajo el lema “"¡Re-evolución poética, la Conciencia al poder!"” para entrar el terreno de lo impersonal y crear una sintaxis que huya del yo que distingue esta red social, según sus propias palabras.

Así creó el libro Ojo de oro (Grijalbo, 2012), que incluye cerca de tres mil tweets, más de mil preguntas con respuestas breves y 64 reflexiones con los hexagramas del mítico I Ching, y que poseen ese estilo del autor chileno, Jodorowsky abunda que esta tarea virtual fue enriquecedora y que lo llevó a condensar en 140 caracteres los actos de psicomagia, con lo que define a esa disciplina que ante el bombardeo de preguntas sobre problemas personales, lo mejor fue que sus consultantes se abrieran a lo inesperado, ahí “donde un aire nuevo aporta semillas de felicidad”, comenta en la introducción del libro.

“"Generalmente, antes de aconsejar a una persona le leo el Tarot y analizo su árbol genealógico: pero en Twitter estos actos escuetos semejan disparos psíquicos, adquiriendo un tinte surrealista"”, indica el autor.

Y lo meramente literario no escapa a los objetivos de Ojo de oro, de manera que la reinvención del tweet llegó con sus definiciones: “"A las frases, por su implacable impersonalidad, las llamé metaforismos. Escarbé en antologías de refranes de todos los países, y transformándolos o desviándolos hacia significados psicológicos, los llamé psicoproverbios"”, que se complementan con preguntas y respuestas y las que él llama poesofía.

Jodorowski comenta que este proyecto nació a sugerencia de su hijo, Adán, quien le comentó que la poesía de este siglo nace de la conexión con el lector, y uno de los medios para conseguirlo son las redes sociales, desde donde todos los días publica un tweet cargado de sus peculiaridades para abordar y rebatir el lenguaje y desde donde también reflexiona sobre el papel del escritor en este siglo.

“Es muy distinto escribir sumergido en una soledad física y mental, esperar la publicación del libro, su distribución, la aparición de críticas y por último la reacción de algunos lectores –todo esto puede tomar meses y también años– que escribir un blog, en Twitter o en Facebook para 300 mil seguidores que, en el momento mismo en que ponemos punto final a una frase, teclean y envían sus reacciones, críticas o elogios, exponiendo también sus puntos de vista.

“"Se pasa del monólogo al diálogo constante. Sabiendo que nuestra frase, obligatoriamente corta, será leída en el momento mismo en que la escribimos para una multitud de seguidores, nos provoca una energía eufórica que concede a las palabras una vibración vital"”, comenta en su libro.

El autor comenta que su propuesta literaria puede ofender o hacer reír, o en dado caso provocar un “"cortocircuito mental"” que estalla a la menor provocación desde algún sitio de la red.

SUS FRASES

“"No fuiste antes, no eres ahora, no serás después. Fuera del tiempo, ríe tranquilo"”.

“"No es ‘Te amo porque te necesito’, es ‘Te necesito porque te amo’”.

“"Un psicoburro vive en su jaula intelectual dominado por ideas locas"”.

“"Desea lo que es posible, y de posible en posible llega a lo imposible"”.

“"Platón dijo: ‘Lo que es útil es bello’. Entonces, todo es bello porque a la larga todo es útil"”.

“"Te lo doy todo. Me voy sin nada. Te dejo mi silencio"”.

“"¿Qué hago para que mis piernas cortas crezcan? –Nada, aumenta el largo de tus pasos"”.

“"¿Por qué las personas hablan solas? –Porque no estás tú ahí para escucharlas"”.

“"¿Quién es tu director de cine favorito? –Mi inconsciente"”.

ISRAEL MORALES