21 de marzo de 2013 / 11:35 p.m.

El ingeniero mecatrónico Eduardo Islas Muñoz tiene bajo su responsabilidad una de las gigantescas antenas del proyecto astronómico internacional Atacama Large Millimeter/submillimeter Array.

 Desierto de Atacama • Mexicanos hay en todos los países del mundo, de eso no cabe duda, pero sólo uno de ellos eligió venir a este desierto chileno, el más seco del mundo, para ayudar a desentrañar desde el observatorio ALMA los misterios del Universo.

Se trata del ingeniero mecatrónico Eduardo Islas Muñoz, quien tiene el cargo de "antenna manager" (administrador de antena) en el proyecto astronómico internacional Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), inaugurado la semana pasada.

Natural de San Luis Potosí, este profesional de 27 años llegó en junio de 2012 al altiplano chileno a trabajar en el proyecto astronómico más importante del mundo, emplazado a cinco mil metros de altura, con una inversión cercana a los mil 100 millones de euros.

Con el orgullo de ser el único mexicano en un centro astronómico internacional donde conviven decenas de nacionalidades, este ingeniero de la empresa alemana MT Aerospace, integrante del Grupo OHB, tiene bajo su responsabilidad una de las gigantescas antenas.

"Yo tengo a mi cargo la puesta en marcha de una de las antenas europeas. Es una máquina de 100 toneladas, de una alta precisión que se mide en micrómetros. Tengo que llevar el control que todo se haga en orden y correctamente", apuntó.

Acotó que "mi trabajo más fuerte es cuando la antena está terminada, ya que hay que echarla a andar, probar sus sistemas, supervisar las cosas delicadas, la alineación de los sistemas electrónicos de medición y la instalación de todos los sensores".

El profesional mexicano detalló que al consorcio europeo le restan por entregar seis antenas, la última de ellas, que también estará a su cargo, a fines de julio próximo.

Señaló que el diseño de las antenas construidas por el consorcio europeo AEM Consortium, del cual forma parte MT Aerospace, es italiano, mientras que el reflector y la cabina son franceses y la estructura metálica es española.

Islas Muñoz estudió Ingeniería Mecatrónica en el Tecnológico de Monterrey, Campus San Luis Potosí, tras lo cual realizó maestrías por dos años en áreas vinculadas al Espacio en universidades de Alemania, Suecia y Francia.

Luego ingresó a MT Aerospace, que lo destinó el año pasado al proyecto ALMA, en pleno desierto chileno, a unos 50 kilómetros de San Pedro de Atacama, un poblado de tres mil 200 habitantes que es el más cercano a la iniciativa internacional.

El ingeniero recordó que "cuando la selección mexicana ganó la Medalla de Oro en las Olimpiadas de Londres (en agosto pasado) fui el único que salió a gritar y cantar por las calles de San Pedro de Atacama con mi bandera mexicana", la cual adorna su cuarto.

Reconoce que, a casi cuatro años de abandonar México para estudiar y luego trabajar en el norte chileno, siente nostalgia por su familia, sus amigos y su novia, con la cual tiene una relación de varios años.

Indicó que está orgulloso de integrar un equipo internacional que le permite a ALMA "observar el universo frío, el polvo, las regiones donde se están formando estrellas y los sistemas planetarios, lo que dice mucho de los orígenes del Universo".

"Los alcances de este proyecto no lo podemos dimensionar ahora, ahora podemos ver regiones que no habíamos podido ver antes y con una alta resolución, pero van a venir descubrimientos que van a cambiar la forma de ver el Universo", precisó.

ALMA, que fue inaugurado el pasado miércoles por el presidente Sebastián Piñera, contempla la instalación de 66 antenas en el llano de Chajnantor, a cinco mil metros de altura sobre el nivel del mar, 57 de las cuales ya se encuentran operativas.

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