8 de abril de 2013 / 01:09 p.m.

 El tapatío Alfredo Rodríguez García, doctor en Medicina Legal y Forense, quien trabajó de cerca con el científico y artista alemán Gunter von Hagens, creador de la técnica de plastinación, es el primero en implementarla en América Latina.

Considerada antropología forense, el método permite preservar los cuerpos hasta por 100 años, sin la necesidad de mantenerlos refrigerados, y a su vez se pueden reconstruir los rostros con fines de identificación a través de un proceso que restaura las facciones con sustancias fijadoras que no deterioran el tejido.

El tratamiento tiene un costo de cinco mil dólares, y en tanto, se usan polímeros de resinas plásticas que también ayudan a conservar los tejidos y órganos, así como el ADN de la persona.

El proceso de esta innovadora técnica dura tres meses y en la primera fase el cadáver se somete a una desinfección por seis días, después se extrae de la vena yugular el agua y la sangre para introducir por la arteria carótida los líquidos que preservarán al cuerpo, y en la etapa final se expone a bajas temperaturas y se cubre con un tipo de laca y germicida para evitar la descomposición por hongos y bacterias.

""Tradicionalmente se manejaba el formaldehído, y esto ocasionaba que los órganos se descompusieran y quedaban de una forma muy horrible en el cambio en coloración y el olor. La gran ventaja es con que esta técnica se conservan tal y como eran en vida, en mejores condiciones, con la misma textura, el mismo color e inodoros"", explicó Rodríguez García.

MILENIO tuvo acceso al anfiteatro en Guadalajara, donde a menudo llegan cadáveres de las diferentes morgues del país, con las que el criminólogo tiene convenio para adquirir de manera legal los cuerpos no reclamados.

El escenario exhibe a dos fallecidos que llevan preservados por más de un año; tendidos sobre una plancha platinada yacen con una expresión apacible, y su piel álgida conserva el color y la textura de una persona con vida. Mientras, Rodríguez García, toma del antebrazo a uno de ellos para demostrar la flexibilidad que aun mantienen.

""Estos cuerpos llevan cerca de un año preservados, les tenemos un dispositivo por vía carótida que es por donde va a ingresar la circulación para mantenerla activa dentro del cuerpo (…) Esta es la parte más avanzada en la cual se mantiene la circulación de la persona para mantener la presión arterial normal del ser humano mediante un equipo de bombeo"", precisó.

Algunos de los difuntos que llegan con el especialista forense son víctimas de la violencia por parte del crimen organizado y otros tantos son donaciones de asilos y de hospitales de los estados; personas no identificadas o no reclamadas que murieron a consecuencia del abuso de alcohol y drogas.

— NORMA PONCE