8 de mayo de 2013 / 11:40 p.m.

 Ciudad de México • El nuncio apostólico Christophe Pierre afirmó que el principal problema en México es la educación y los maestros “que hacen todo menos ser maestros” no la violencia, ni la pobreza.

Al participar en el II Encuentro Fe y Cultura “Laicidad y Trascendencia” destacó: “Estoy convencido que el problema principal de este país es el problema de los maestros, pues muchos hacen todo menos ser maestros, tal vez porque tienen ellos también dificultad de ser maestros”.

El diplomático sostuvo que la problemática de la educación es mayor que el de la pobreza, la violencia y el desarrollo, por eso manifestó la Iglesia católica está “preocupada porque encontramos una dificultad para transmitir la fe y los valores”.

La iglesia católica, agregó no es nueva en la educación “todo el trabajo de la iglesia es la educación” y no es su interés “tomar el lugar de la sociedad” en este aspecto, sino que se valore y se acepte su aportación.

Porque la “responsabilidad de educar es de todos, también de la iglesia, la cual desde su lugar en la historia, su visión de ésta, su riqueza puede ayudar a la sociedad a no olvidarse de lo que significa educar, si nos olvidamos de lo que significa educar no se van a transmitir valores”.

Sobre el tema de la problemática de los maestros, en entrevistas por separado, el arzobispo Alberto Suárez Inda, responsable de la Dimensión de Educación del Episcopado Mexicano y vocero de la CEM Eugenio Lira Rugarcía, coincidieron en que la reforma educativa contiene aspectos positivos.

Suárez Inda sobre las protestas contra la reforma educativa indicó “oigo que muchas personas se sienten ofendidas, en Morelia, donde vivo muchos comercios sufren, el turismo por lo que creo que los maestros deberían buscar con energía su manifestación pero sin afectar a terceros y sin descuidar las aulas porque tristemente los más afectados son los niños”.

El también secretario general de la CEM Eugenio Lira Rugarcia, obispo auxiliar indicó que la intención de la reforma educativa es ofrecer una “educación de calidad, pero como toda obra humana en general habrá elementos que puedan mejorarse y ahora tocará en la (ley) reglamentaria establecer los elementos para que la reforma realmente responda a las necesidades educativas”.

Y consideró que “necesitamos favorecer una formación permanente de los maestros el reconocimiento de su labor, sus condiciones de trabajo y que ellos mismos asuman el papel que tienen como educadores no solamente para transmitir conocimientos intelectuales sino también valores humanos”.

Al referirse a las manifestaciones de los profesores, dijo que es fundamental la “libertad de expresión, siempre y cuando no se perjudique a terceros. Si hay que manifestar inconformidades, pero respetando la ley, a terceros y el orden”.

 — EUGENIA JIMÉNEZ