31 de julio de 2013 / 06:53 p.m.

Monterrey • Después de algunos años de no estar en la ciudad, el fotógrafo Alfredo De Stéfano regresó para impartir una charla taller en el Museo de Arte Contemporáneo (Marco) titulado El paisaje intervenido o como personaje.

En todo este tiempo ha recorrido los desiertos más recónditos del planeta: desde el inmenso sahara hasta el de Gobi en China.

Ha denominado al proyecto como Tormenta de luz, el cual tiene pensado expones en Monterrey a finales del 2014, dijo en entrevista con MILENIO Monterrey.

Al hablar de paisaje, señala que este género está prácticamente relegado en México. No por nada se destaca la exposición que armará el Cecut de Tijuana, sonde se hará una revisión contemporánea del paisaje.

En la muestra, que abrirá el 16 de agosto, participarán como fotógrafos paisajistas del norte Roberto Ortiz Giacomán y el propio Alfredo De Stéfano.

La fotografía de paisaje aparece en lo contemporáneo, un ejemplo es la pieza ganadora de la Bienal Femsa, pero también se le refiere como un género menor en la fotografía ¿Cómo está el paisaje en México?

“En México el paisaje ha estado muy hecho a un lado desde hace muchos años. Desde que yo comencé me costó mucho para que mi lenguaje trascendiera porque nadie veía el paisaje, deja tú en el arte en general sino en la misma fotografía.

A principios de los 90 prácticamente no había paisaje, si en tu fotografía no aparecía un elemento documental o una persona no existía tu fotografía. Ni siquiera volteaban a verla.

Después vino la fotografía intervenida pero con el tiempo se fue descubriendo que muchas de las grandes clásicas de la fotografía que aparentemente habían capturado ‘ese instante’ habían sido hasta cierto punto ensayadas por el fotógrafo, pero no por ello dejaban de ser tan importantes.

El paisaje no existía aunque ahora ya se pueden ver algunas cosas, aunque sigue muy marginado. Y estamos como sociedad en un momento tan importante porque el paisaje, con todos los temas del calentamiento global, va cambiando. Más o menos la gente empieza a voltear a ver qué es el paisaje”.

En el 2008 expusiste en San Pedro tu trabajo, sobre intervenciones con el desierto. ¿Cómo sigue este tema en tu agenda?

“Mi tema siempre ha sido el desierto y siempre lo será. A partir del 2008 vengo trabajando un proyecto que se llama Tormenta de luz que tiene que ver con desiertos del mundo, y a diferencia de todo mi trabajo anterior con el desierto como escenario siempre lo había hecho en México.

Espero terminar con este proyecto a finales 2014 porque se viene una exposición grande aquí en Monterrey y también en el Distrito Federal, para después darle la vuelta al mundo. Ya estuve en el Sahara, en Atacama, en el norte de Argentina, en el norte de Islandia que no es tanto desierto.

Ahora en octubre me voy a Gobi, en China; regreso a Atacama, luego voy a Australia y regreso a México, hasta llegar hasta Rajasthan, en la India”.

Más allá de la nula vegetación ¿qué similitudes o diferencias ves en esos desiertos?

“Hay pocas similitudes. La gente cree que el desierto es sólo arena y dunas, en realidad los desiertos tienen muchas texturas, pátinas y muchas formaciones geológicas que los hacen muy diferentes unos a otros.

Ése es un tema que está en el trasfondo de mi trabajo, lo que me interesa es nuestra relación con esos espacios. En este caso siempre hay esa singularidad que tiene que ver con el tiempo: el tiempo humano, el tiempo geológico, el tiempo de las culturas; en ese caso hay un hilo conductor que es la vida y la muerte, de cómo otras culturas tienen otro concepto de la muerte.

Hay que recordar que las culturas que viven en los desiertos son las más antiguas del planeta".

GUSTAVO MENDOZA LEMUS