31 de enero de 2013 / 03:00 p.m.

Monterrey • Parte de la pintura de Ximena Subercaseaux es como una panorámica que nos ofrece postales de viejas ciudades, amigos del pasado o cielos multicolores que rayan en lo abstracto.

Una parte de su obra abre esta noche en la Sala de Temporales del Museo Metropolitano de Monterrey (Zaragoza y Corregidora, centro), y además de ser la primera retrospectiva sobre la artista chilena también será una exhibición del trabajo producido por su taller 1+1+1.

La exposición ofrece un recorrido por la obra de Subercaseaux que abarca desde el año 2000 hasta el presente.

“"Es impresionante volver a ver las pinturas, es emocionante. Son como hijos pródigos. Siente que mi pintura es una sola, aunque hubo un cambio grande porque antes usaba la fotografía y ahora no. Siento que mi paleta (de tonalidades) es la misma"”, refiere en entrevista.

Radicada en México desde 1993, Ximena Subercaseaux dice sentirse mexicana aunque la patria chilena aún la conserva en el pasaporte.

La charla se da en su casa de aspecto histórico ubicada en el Barrio Antiguo, un sitio al que quiere y defiende. Con los años en Monterrey ha desarrollado un aprecio por la ciudad.

Un ejemplo lo muestra con pintura, al retratar una casona bella ubicada en el terreno en donde ahora se encuentra la Librería Gandhi y que fue derrumbada.

“"Me gustaba mucho esa casa"”, afirma.

POSTALES DE NUEVO LEÓN

Como sucede cotidianamente con los creadores que llegan a avecindarse en estas tierras, hay elementos que los seducen y no pueden dejar de retratar.

El principal es el Cerro de la Silla, pero también atraen las chimeneas de las fábricas, los cielos azules y los cactus del desierto.

De hecho, en Ximena la atracción es mayor pues se dice una “pintora norteña”, afín a la sensación del desierto.

“"Los cerros de Monterrey son maravillosos, he hecho varios cuadros de la ‘eme’. También he retratado a las fábricas de la calle Colón. Creo que todos los nortes se parecen, yo soy una persona de nortes"”, expresa.

Un elemento de la ciudad también le ha llamado poderosamente la atención: los techos, ese espacio de las habitaciones o edificios a donde el regiomontano arroja los desechos de la vida. A esos lugares también los ha pintado.

“"Lo que más me ha convencido para retratar son varias cosas, lo primero son los techos. Me llama la atención que las fachadas de algunas casas son muy elegantes pero los tejados (risas) hay toda una vida ahí"”.

La muestra se inaugura hoy a las las 20:00. La entrada es libre.

Una maestra libre

-Desde 1995 Ximena Subercaseaux ha mantenido un taller que no sólo es de pintura o de plástica, sino que busca ser un espacio para la formación de artistas y que bautizó como 1+1+1.

Por ahí han pasado numerosos artistas, aunque ella dice nunca ha buscado imponer un estilo de creación para los talleristas.

“"Mis alumnos no son Ximenitas, porque una de las gracias de mi taller es que se parte del concepto estético de cada quien y se le brindan herramientas para desarrollarlo, pero el de cada quien y no sólo el mío"”, detalla.

Ahora, en la exposición retrospectiva se ofrece la posibilidad del “diálogo” entre la maestra y los talleristas que se ideó bajo la curaduría de Guillermo Sepúlveda.

“"Las dos partes creo que tienen sentido y que puede ser interesante para la ciudad verlas juntas"”.

Con 20 años de radicar en Monterrey, Ximena ha logrado apropiarse de postales que la ciudad brinda y que, por la cotidianeidad, hemos dejado de percibir.

“"No considero que esto sea un desierto, Monterrey hay cambiado mucho culturalmente. Cuando vas a la Gandhi la ves llena buscando libros. Creo que en la ciudad hay un hambre cultural, lo detecto"”, comenta la artista.

GUSTAVO MENDOZA LEMUS