12 de abril de 2014 / 03:59 p.m.

El resultado de la primera pelea ante el estadunidense Timothy Bradley dejó a Manny Pacquiao insatisfecho.

Esa noche de junio del 2012, dos de los tres jueces lo vieron perder y con sus puntuaciones le dieron la oportunidad a Bradley de adjudicarse la corona wélter de la Organización Mundial de Boxeo, su segunda en 10 años en el profesionalismo.

"Tenemos un negocio pendiente y no voy a bajar del ring hasta resolverlo", dijo el campeón filipino al bajar de la báscula, donde detuvo el fiel en 65.770 kilogramos.

Pacquiao esperó casi dos años para volver a ver frente a frente a Bradley y aseguró que por más cosas que haya hecho en el gimnasio, éstas no serán suficientes para lastimarlo esta noche.

"Veremos qué es capaz de hacer", contestó entre sonrisas Pacquiao, luego de escuchar que Bradley prometió noquearlo en este duelo de revancha.

"Vengo dispuesto a dejarlo todo en el ring y cambiar la historia", abundó el oriental, quien está en el selecto trío de peleadores que ha logrado superar la barrera de las seis divisiones conquistadas.

Arropado por sus fieles seguidores, Manny Pacquiao aprovechó para asegurar que no tiene miedo a la pegada del campeón y demostrará que el nocaut que sufrió ante Juan Manuel Márquez en diciembre de 2012 fue producto de haber tomado una mala decisión.

"Piensan que mi carrera está acabada, que ya no hay nada por hacer en el ring. Demostraré que no es verdad, tengo 35 años y me siento muy bien, completo. Con velocidad y piernas. Bradley se dará cuenta de lo equivocado que está", sentenció.

El norteamericano, quien estuvo al lado del filipino mientras hablaba, no dejó de reír y hacer gestos mientras el tagalo hablaba de cómo es que planea cortar su racha invicta.

"Vengo con la intención de ganar de forma clara. Tan seguro estoy de esto que lo voy a noquear. Muchos no creen que pueda hacerlo, pues Pacquiao es un peleador que aguanta golpeo, pero demostraré que con un buen trabajo y la estrategia correcta se puede", contestó el peleador que al escuchar los abucheos de los asistentes pedía con señas que fueran más fuertes.

Erika Montoya| Laafición.com