22 de abril de 2014 / 12:53 a.m.

Bajo fuertes medidas de seguridad que incluyeron una batería de cámaras de seguridad y policías desplegados en los tejados, cerca de 36.000 corredores se volcaron el lunes a las calles en el primer maratón de Boston desde el letal atentado del año pasado, lo que envió un fuerte mensaje de recuperación.

Para el deleite de muchos en la multitud, un estadounidense ganó la carrera masculina por primera vez en más de tres décadas, con lo que dominó un campo que incluyó a muchos atletas que no pudieron terminar la prueba el año pasado.

"Me presenté, estoy de regreso, y voy a acabar lo que no terminé el año pasado", dijo Mary Cunningham, una residente de St. Petersburg, Florida, de 50 años, a quien las explosiones del 15 de abril de 2013 detuvieron a pocos kilómetros de la meta.

Las dos bombas construidas con ollas a presión que estallaron cerca de la línea de meta mataron a tres personas e hirieron a más de 260 en un horroroso espectáculo de extremidades amputadas, humo y vidrios rotos.

Este año, la policía tuvo un amplio despliegue a lo largo de la ruta, con helicópteros volando en círculos y perros detectores de bombas que inspeccionaban los botes de basura.

Un total de 35.755 atletas se inscribieron para la competencia, el segundo mayor número en la historia de la carrera, y muchos vinieron a mostrar su apoyo a la ciudad y a su evento deportivo emblemático. "Boston Strong" (Boston Fuerte), el lema no oficial que la ciudad adoptó tras el ataque terrorista, se veía por todas partes.

"Creo que voy a empezar a llorar en la línea de arranque y no estoy segura de contenerme hasta cruzar la meta", dijo Katie O'Donnell, una médica de un hospital infantil que corrió el maratón del año pasado y se tuvo que detener a menos de un kilómetro de la meta.

A las 2:49 de la tarde, la hora en que estallaron las bombas, los espectadores guardaron un minuto de silencio en la línea de meta. Fue seguido por algunos de los aplausos más fuertes de la jornada, mientras la gente vitoreaba, aplaudía y hacía sonar cencerros.

Joe Ebert, de Hampton, Nueva Hampton, estaba animando a su yerno cerca del lugar en el centro de Boston donde estallaron las bombas. El también estaba allí el año pasado.

"Sólo quería hacerles saber que no nos pueden vencer. Creo que nos hace a todos más fuertes cuando algo así sucede", dijo.

También entre los espectadores cerca de la línea de meta estaba Jeff Bauman, quien perdió sus piernas en el atentado. Era la primera vez que había regresado a la zona desde el ataque.

"Se siente muy bien" estar de vuelta, dijo. "Me siento muy seguro".

Las autoridades dijeron que dos hermanos de origen checheno fueron los responsables del atentado contra el maratón del 15 de abril de 2013.

Tamerlán Zarnáev, de 26 años, murió en una balacera con la policía días después del ataque. Dyojar Zarnáev, de 20 años, está encarcelado a la espera de juicio y podría enfrentar la pena de muerte.

AP