16 de agosto de 2013 / 01:45 p.m.

México  • La Catedral se engalanó para festejar el bicentenario de su construcción y en sus columnas se desplegaron los pendones utilizados para la coronación del emperador Agustín de Iturbide. Mientras, el obtener indulgencias plenarias provocó que cientos de fieles se dieran cita e hicieran fila ante la Puerta Santa, que fue abierta por el cardenal Norberto Rivera Carrera.

Sin boletos y sin invitación especial para ingresar a la Catedral, los fieles fueron atraídos por el perdón de los pecados y se quejaron de que les impidieran el acceso, por lo que pacientemente esperaron a que la Puerta del Jubileo fuera abierta para ingresar. Algunos comentaron que no les importaba asistir a la misa solemne, sino solo pasar por la puerta.

A la par de la misa celebrada en el altar mayor, a la que asistieron invitados especiales, como embajadores y funcionarios, los católicos cruzaban la Puerta Santa y oraban para asegurar las indulgencias. Pilar Meza Rodríguez, quien llegó desde Texcoco, afirmó que el párroco de su templo le dijo que debería ir confesada y después de entrar por la Puerta del Jubileo rezar.

“Vengo lo más pura que puedo. Y el pasar por esa puerta es mi vida”, comentó Pilar Meza.

A su llegada, el arzobispo Antonio Chedraoui de la Iglesia ortodoxa afirmó que siempre se debe festejar la construcción de una iglesia, al igual que la de una escuela. En “lugar de construir lo que está enfrente” refiriendose a los plantones que se realizan en el Zócalo.

Pero no solo se deben construir iglesias con piedras que adentro llevan la fe y la educación, sino también los hombres deben ser iglesia y llevar el amor, para así vivir en la paz que México necesita, agregó el arzobispo.

El cardenal Rivera Carrera en su homilía, ante cerca de dos mil 500 fieles, señaló que “el enemigo no deja de asechar a la Iglesia, pero al final será derrotado, porque lo que vence no es la fuerza, no es la violencia, sino el amor”.

Para la celebración acompañaron al arzobispo primado Rivera Carrera sus nueve obispos auxiliares y un emérito, así como cinco de otras diócesis, entre ellos el vocero del Episcopado Mexicano, Eugenio Lira, y 13 obispos de América Latina. Así como el rector de la Universidad Pontificia, el sacerdote Mario Ángel Flores.

El obispo auxiliar Carlos Briseño Arch anunció durante la misa que la Puerta Santa permanecerá abierta hasta el 8 de diciembre, festividad de la Inmaculada Concepción, y no hasta el 28 de noviembre como se había anunciado.

En la misa un lugar especial fue para los arzobispos de las iglesias Ortodoxas Antonio Chedraoui y otra para el arzobispo Anexàgoras de la Ortodoxa Griega, quienes estuvieron en el Altar. En el corredor principal se colocó a embajadores y representantes del Consejo Interreligioso de México.

También se invitó a la ceremonia a los seminaristas sacerdotes de la Arquidiócesis, que fueron colocados del lado izquierdo del altar y las religiosas del lado derecho.

Entre los empresarios que asistieron a la ceremonia estuvo Carlos Slim, así como funcionarios del gobierno federal y local.

En respeto al estado laico, no asistieron otros funcionarios invitados. Pero éstos sí llegaron a la comida que les ofreció el cardenal Rivera Carrera en el Club de Periodistas al concluir la misa, uno de ellos fue el jefe de gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, quien después de que el cardenal Rivera Carrera diera la bendición a los alimentos, agradeció el apoyo de la iglesia católica para la campaña de despistolización, alcanzado el mayor éxito en toda la historia del desarme en México. Y aseguró que con la Iglesia se establecen puentes sin perder la vocación laical del gobierno capitalino.

 — CRÓNICA POR EUGENIA JIMÉNEZ