13 de febrero de 2014 / 05:05 a.m.

Jesús Montero estaba visiblemente nervioso el miércoles, cuando se disculpó ante sus compañeros y ante los fanáticos de los Marineros de Seattle.

El venezolano, otrora receptor y ahora primera base, se incorporó al equipo en el entrenamiento de pretemporada, por primera vez desde que se le suspendió por 50 juegos en relación con el escándalo de la clínica Biogenesis, que nominalmente ofrecía tratamientos contra el envejecimiento pero que ahora está cerrada y acusada de distribuir sustancias dopantes.

"Quiero disculparme con toda la organización y con todos mis compañeros por lo que hice el año pasado", dijo Montero, con la voz entrecortada por la emoción. "Sé que cometí un error terrible el año pasado y no sé lo que estaba pensando. Pero aquí estoy en este año para mejorar y ayudar a que el equipo gane".

Montero viene de un 2013 adverso. El receptor fue una adquisición destacada, durante un canje con los Yanquis de Nueva York en 2012, pero tuvo problemas con el bateo y la defensiva, lo que derivó en que se le enviara a la sucursal de la Triple A en Tacoma, donde comenzó a jugar en la inicial.

Luego vino una ruptura de menisco que requirió una cirugía de rodilla, con lo que terminó su campaña. Y después, se anunció la suspensión.

"Es la primera vez que me ocurre esto. Tuve seis años buenos en las menores y uno bueno en las mayores", dijo Montero. "Luego ocurrió esto, que fue bien duro para mí y para mi familia. Pero gracias a Dios esto quedó en el pasado, y estoy aquí para seguir adelante y mejorar cada día".

Montero, de 24 años, figura en el roster de 40 peloteros de Seattle, pero no tiene garantizado un puesto en la nómina de Grandes Ligas para la próxima temporada. Aseguró que su rodilla está mucho mejor, pero tendrá que trabajar para llegar al primer equipo o podría comenzar la campaña en las menores.

Antes de su declaración, varios compañeros se acercaron a Montero en la casa club para saludarlo y darle la bienvenida.

"Tengo que demostrar, principalmente ante mí mismo, que quiero estar en las mayores", dijo, y prometió seguir aprendiendo a jugar en la primera base o donde lo necesite la organización. "Mis compañeros son muy importantes para mí. Quiero que se sientan cómodos conmigo. No quiero que estén disgustados o preocupados. Quiero que todos sepan que soy una buena persona".

En tanto, el cerrador dominicano Fernando Rodney estuvo en la casa club el martes por la mañana, a la espera de un examen físico. No había firmado oficialmente su contrato, que depende de los resultados.

El gerente general Jack Zduriencik, el presidente Kevin Mather y el infielder Robinson Canó se encuentran en República Dominicana, donde este jueves se inaugura una academia del club, en la localidad de Boca Chica.

AP