20 de febrero de 2013 / 05:38 p.m.

El palacio de Castel Gandolfo es el lugar en el que Benedicto XVI llegará después de dejar el pontificio, ahí descansará unos meses hasta esté listo el monasterio en el que pasará el resto de su vida.

 

 

Ciudad del Vaticano • De manera excepcional, el Vaticano mostró hoy el palacio de Castel Gandolfo y el dormitorio en el que se alojará Benedicto XVI provisionalmente cuando deje de ser papa, una habitación en la que nacieron 50 niños durante la II Guerra mundial, hijos de italianos que encontraron allí refugio.

Castel Gandolfo, bañado por el lago Albano, se encuentra a una treintena de kilómetros al sur de Roma y en 1626 el papa Urbano VIII lo mandó construir como residencia de campo para pasar el verano.

Desde entonces, precisó hoy Saverio Petrillo, director de la Villa Pontificia de Castel Gandolfo, la Iglesia Católica ha tenido 31 papas, de los que sólo 15 pisaron el palacio y se alojaron en él.

Uno de ellos ha sido Benedicto XVI, quien a lo largo de sus casi ocho años de pontificado ha pasado largas temporadas allí, donde escribió parte de la trilogía "Jesús de Nazaret".

"Aqui tengo todo, el lago, la montaña y veo el mar", afirmó Joseph Ratzinger tras tomar posesión del palacio, una frase que el alcalde de la localidad grabó en una placa y colocó en una plaza.

Benedicto XVI abandonará el Vaticano a las cinco de la tarde del 28 de febrero en helicóptero y un cuarto de hora después ya estará en Castel Gandolfo, donde permanecerá dos meses, hasta que concluyan las obras de restauración del monasterio de clausura Mater Ecclesia, en el recinto del Vaticano, donde se alojará definitivamente.

A su llegada a Castel Gandolfo, está previsto que Benedicto XVI salude a los vecinos desde el balcón de la fachada principal, en la que será su última aparición pública como papa.

Después se instalará en las dos plantas que conforman el apartamento papal, que incluye el dormitorio del Pontífice, las habitaciones de los secretarios y las cuatro laicas consagradas que le cuidan -que le acompañarán en esta nueva etapa- y una capilla privada.

Petrillo contó que entre enero y junio de 1944, durante la Segunda Guerra Mundial, unas 10.000 personas se refugiaron en el palacio, "donde no les faltó la comida del Papa".

En aquello meses nacieron en el palacio 50 niños, que vinieron al mundo en el actual dormitorio papal, convertido en paritorio.

En agradecimiento, los padres de esos niños les pusieron como nombre Eugenio o Pío, en honor del entonces pontífice Pío XII, Eugenio Pacelli.

El Palacio de Castel Gandolfo y los jardines ocupan 55 hectáreas de terreno, un territorio más grande que el Vaticano.

En las tres villas que conforman el complejo (el palacio papal, la villa Barberini y otra destinada a administración) trabajan 55 personas, muchas de las cuales viven en el recinto con sus familias.

Los jardines miden dos kilómetros de largo, con rincones proyectados por Bernini. Entre los cientos de árboles se encuentra un estanque presidido por una imagen de la Virgen, un lugar donde los papas suelen descansar durante sus paseos.

El complejo pontificio también cuenta con una explotación ganadera con vacas, de las que todos los días se obtienen unos 600 litros de leche que el Vaticano vende en su supermercado y en algunas lecherías locales.

También hay una granja y los huevos de las gallinas, al igual que la leche, son muy apreciados.

Pierpaolo Turoli, responsable de la administración de la Villa Pontificia, subrayó que el "secreto" está en los pastos y que los animales están al aire libre, pastando.

Hoy pudimos ver algunas de esas vacas cerca del helipuerto del recinto, donde aterrizará el helicóptero del Papa el próximo día 28.

Turoli, quien trabaja en la villa desde hace más de 40 años, contó que uno de los momentos más entrañables durante la estancia papal es el día en el que se realiza una especie de tómbola con los regalos que reciben los pontífices y con los que no se sabe qué hacer, como bicicletas, etc...

A la "tómbola" asisten los hijos y los familiares de los empleados y, según Turoli, es digno de ver cómo disfrutan los papas durante ese "sorteo".

El complejo de Castel Gandolfo contiene también el viejo Observatorio Vaticano.

Saverio Petrillo destacó hoy del lugar la belleza y la tranquilidad que se respira en él. Una belleza, dijo, que no todos los papas han sabido ver.

A ese respecto, contó que el papa Inocencio XII (1691-1700) llegó al palacio una tarde de un día lluvioso y con una densa niebla y "le pareció tan feo el lugar que se marchó y nunca más volvió".

Petrillo reconoció que el palacio no cuenta con grandes obras de arte como el Vaticano, ya que lo más destacado son varios tapices y una sillería china pintada a mano, pero agregó que la belleza del lugar, asomándose al lago de origen volcánico Albano, suple lo anterior.

EFE