6 de marzo de 2013 / 12:50 p.m.

Monterrey • Los mil artículos relacionados con la Lucha Libre de México es apenas el cinco por ciento de la colección que posee Christian Cymet López Suárez.

Abogado de profesión, es uno de los tantos aficionados de todo el mundo que cayó rendido ante la magia de un gran lance o fue hipnotizado bajo el misterio de una máscara.

Como se dice, ese “cinco por ciento” de su colección se exhibe en el Museo del Noreste en la exposición Lucha Libre. Una historia jamás contada.

La primera “máscara” que llegó al coleccionista fue la de Blue Demon, una leyenda del pancracio cuyo origen se remonta al ejido Rinconada, en el municipio de García.

De miércoles a sábado acudía a las distintas arenas de la Ciudad de México, con lo que empezó a relacionarse con fotógrafos y viejos aficionados quienes lo apoyaron en su lucha por coleccionar diversos artículos.

“"Ahora hay como un boom, cuando yo empecé a coleccionar cosas de la lucha libre me decían que eso era basura"”, comenta López Suárez de visita en Monterrey.

Con más de mil piezas, la muestra exhibe desde los primeros carteles que anuncian luchas en 1905, así como cinturones de campeonato, videos, máscaras y, sobre todo, aquellos luchadores de plástico cuya pose con brazos extendidos se han vuelto icónicos para los aficionados.

La inauguración se dará esta noche en punto de las 19:00, con la visita del legendario luchador Mil Máscaras. La entrada es totalmente libre.

¿De veras se pegan?

Hablar de una exposición sobre la lucha libre mexicana era, hasta hace años, un sueño roto para López Suárez, como para Orlando Jiménez Ruiz, curador de la muestra.

Por eso le han llamado Una historia jamás contada, porque, aunque se trate de un deporte con gran tradición, todavía hay gente que guarda prejuicios.

“"Hay gente que tiene muchos prejuicios contra la lucha libre, algunos muy enternecedores como aquellos que dicen que difunde la violencia"”, comenta Orlando Jiménez.

Como aquella pregunta que se repite hasta el cansancio: “¿realmente se pegan los luchadores, o simplemente están fingiendo?”

“"Esa es la primer pregunta, la típica. Un amigo fotógrafo abrió un blog llamado Se pegan de a deveras; los luchadores hacen tan bien su oficio de golpearse que mucha gente cree que no se pegan de verdad"”.

Mediante un recorrido dinámico, Lucha Libre. Una historia jamás contada inicia su recorrido con el traje de mariachi utilizado por Mil Máscaras. Después pasa con la llegada del deporte de contacto desde Europa, traído en la época Maximiliano de Habsburgo, y del concepto de la lucha libre desde Estados Unidos.

“"La máscara no es de México sino más bien de Estados Unidos donde empiezan a ver que hacer un enmascarado que se presenta en el Madison Square Garden crea expectación en el público. Con ese mismo concepto llega a México, sólo que aquí se arraigó"”, agrega Cymet López.

La lucha libre como entretenimiento formal en México empezó en 1933.

Sin relevos australianos

La colección –que incluye trajes y máscaras originales de El Santo, Blue Demon, Black Shadow, Espectro, Matemático o Sicodélico– no cuenta con ningún apoyo institucional, a decir de su poseedor Christian Cymet López Suárez.

Ni Conaculta ni el INAH han podido apreciar el alcance cultural de esta colección, incluso se tiene pidiendo por años un museo digno, sin éxito.

“"No (cuento con algún apoyo), tengo muchos archivos fotográficos, imágenes que vienen de la época de 1930 así como máscaras, y he participado en Fonca pero nunca he ganado el apoyo. Me urge estabilizar los archivos de fotos"”, explicó.

El valor de las máscaras es alto, agrega Orlando Jiménez pues la gran mayoría fueron testigos de alguna pelea contra cabellera o por algún campeonato.

Por eso es que se aceptó la propuesta del Mune, pues son objetos de gran valor que deben tratarse con la fragilidad que requieren.

“"Christian y yo siempre intuimos que por su profesionalismo este podría ser un lugar donde se podría montar una exposición increíble como esta"”.

GUSTAVO MENDOZA LEMUS