17 de julio de 2013 / 10:08 p.m.

 Una mujer está tan desesperada por vivir la vida de una persona en silla de ruedasque está dispuesta a pagar un médico que ayude a cumplir su anhelo. Según publicó del Daily Mail, Chloe Jennings-White quiere ser discapacitada.

Desde la infancia, Chloe Jennings-White intentó, sin éxito, quedar discapacitada y finalmente puede subir en su propia silla de ruedas. En 2010 incluso se encontró un médico en el extranjero dispuesto a ayudarla cortando los nervios del ciático y femoral, pero no pudo pagar los 24.000 dólares que salía la operación.

Chloe, de 58 años, de Salt Lake City, Utah declaró: "Algo en mi cerebro me dice que mis piernas no deberían funcionar. Tener cualquier sensación en ellas sólo se siente mal."

Durante años lo hizo en secreto, pero ahora vive abiertamente con su condición a pesar de la intolerancia frente a insultos, y en ocasiones, amenazas por querer tener una discapacidad que no tiene.

Todo comenzó cuando tenía 4 años, después de visitar a su tía, que utilizaba apoyos de la pierna tras un accidente de moto, quiso encontrarse en las mismas condiciones. "Me preguntaba por qué no nací así y sentí que algo estaba mal conmigo", recueda.

A partir de entonces, vivió su fantasía en secreto, fingiendo estar discapacitada cuando estaba sola. También practicó deportes de riesgo y trepó a los árboles con la esperanza de hacer daño a sus piernas.

 Ahora, como adulto, Chloe disfruta de la emoción del esquí alpino y la posibilidad de que podría caerse y sufrir graves fracturas en las piernas. "Esquío muy rápido en las carreras más peligrosas", dijo.

"Realizar una actividad que trae la oportunidad de convertirme en parapléjico me da una sensación de alivio. Mis amigos y familiares se preocupan por mí el esquí, ya que saben que en el fondo de mi mente quiero quedar paralítica", explicó.

Chloe tuvo un verdadero accidente de esquí, hace siete años, lo que la dejó con unalesión menor en la espalda y un motivo para obtener apoyos de la pierna. Eso la llevo a investigar sobre los trastornos de

identidad corporal y vio que mucha gente pensaba igual que ella. Participó en un estudio de investigación con el psiquiatra Michael First, de Nueva York, quien la diagnosticó en 2008 y le recomendóusar una silla de ruedas.

Al principio, usó la silla en la intimidad, pero al final ganó el coraje de revelar su secreto a sus amigos o compañeros de trabajo.

Ahora, Chloe pasa la mayor parte de su tiempo en una silla de ruedas y fantasea con un accidente que cumpla su deseo. "Cada vez que estoy conduciendo, en cierto modo armo accidentes en mi mente con los que quedaría parapléjica", admitió.

 Mark Malan, psiquiatra que trata a Chloe, dijo: "La pregunta que a menudo me pregunto es, ¿es mejor tener a alguien que pretende utilizar una silla de ruedas o suicidarse?"