ERIKA FLORES
1 de junio de 2013 / 06:21 p.m.

Aguascalientes • En diciembre pasado el presidente Peña Nieto ordenó a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes rescatar el tren de pasajeros e impulsar tres nuevas rutas en los estados de México, Querétaro y Yucatán. En este paquete inicial no incluyó su promesa de campaña hecha en abril del 2012, cuando de visita por Aguascalientes en plena Feria de San Marcos, el entonces candidato ofreció construir un tramo de ferrocarril de carga que uniera al estado con la ciudad de Guadalajara, Jalisco.

Mientras eso sucede los aguascalentenses se conforman con visitar el museo ferrocarrilero ubicado en la Plaza de las Tres Centurias, mide cuatro hectáreas y es un sitio clave para la historia del tren nacional. “Hace un siglo aquí se encontraban los talleres sistemales, eran los talleres de reparación más grandes de América Latina que en su época daban trabajo a cinco mil personas quienes arreglaban los trenes de todo el sistema ¡hasta fabricaban piezas de reparación! Por estar en el centro del país era más fácil traerlos aquí que llevarlos a otros lugares, era un punto neurálgico, llegaban de la ciudad de México, Guadalajara y Guanajuato entre otros” narra Ricardo Vega, director de este museo que fue abierto hace una década bajo el lema “Aguascalientes, ciudad netamente rielera”.

Aquí llegan 250 mil visitantes por año quienes recorren lo que fue un almacén de carga que data de 1800; hoy funciona como una sala informativa que cuenta la historia de la industria ferrocarrilera del país y del estado. La antigua estación impacta al visitante por sus fotografías en blanco y negro, que muestran el lado romántico de este medio de transporte que marcó al siglo XIX y XX por su rapidez para recorrer largas distancias.

No obstante la decadencia de este medio de transporte comenzó en los años ochentas hasta que sus dificultades financieras causaron su privatización en los años noventa, poco después de haber comenzado el sexenio del presidente Ernesto Zedillo. Con esta decisión el tren dejó de transportar pasajeros y se limitó al transporte de carga (granos, automóviles) que es la actual ruta que cruza actualmente Aguascalientes, saliendo de Irapuato con destino a Monterrey.

El vagón presidencial

Este museo exhibe el vagón de tren conocido como “presidencial” nombrado así en honor del ex presidente Lázaro Cárdenas. La realidad es que quienes viajaban aquí eran los gerentes del ferrocarril. Su espacio (aunque pequeño) parece amplío porque sus espejos multiplican la luz de día; tiene además una elegante y pequeña sala color verde, un cómodo dormitorio con baño privado así como una modesta cocineta. El vagón se distingue por sus cortinas de tela o encaje.

No obstante en este sitio también se exhibe otro vagón de color azul, que sí fue de uso presidencial. “Es el vagón Agualeguas que era exclusivo de los titulares del Ejecutivo, el último en usarlo fue Salinas de Gortari cuando realizó giras por sitios donde no había avión o el trayecto por carretera era difícil. Su mejor opción era el tren pues cruzaba por muchos pueblos y brechas, lo que hacía que los viajes fueran más cortos y cómodos” precisa el director del lugar.

Llama la atención que en este lugar los vagones de tren fueron adaptados como oficina de trabajo. Pero fuera de ellos la atracción principal radica en las estatuas de bronce que representan a los ferrocarrileros del siglo pasado; el reloj monumental de 1.5 metros de diámetro que es una réplica de los relojes de bolsillo que solían usar los despachadores de trenes; o bien la imponente locomotora de vapor, color negro, que luce al fondo de la plaza y que data del año de 1884.

Calacas con historia

Una parte de la estación fue acondicionada para montar diversas exposiciones. En honor al centenario luctuoso de José Guadalupe Posada, artesanos locales elaboraron 35 maquetas que representan diversos momentos de la historia desde la Independencia hasta la Revolución Mexicana. Cada maqueta está en la base de un vagón de tren y todos sus personajes son calacas. Por su color y creatividad, ésta es una parada obligada para todo visitante.