24 de agosto de 2013 / 09:03 p.m.

Ciudad de México • Los años han trazado en su rostro serpenteantes líneas, su cabellera luce entre rubia y gris, y aquella imagen de príncipe aventurero detrás de un teclado parece una ensoñación casi borrosa. Han pasado 45 años desde que el multiinstrumentista británico Mike Oldfield emprendió su carrera y se volvió un icono de la música ambiental y electrónica.

 

Discos como Tubular Bells, Ommadawn, Incantations y Amarok sobresalen en su catálogo. “Mi carrera ha sido como una montaña rusa”, ríe el músico. “Tiene pendientes pronunciadas y luego estrepitosas caídas, lo reconozco”. Es humilde, buen charlador y, dice, no hay una sola vez en su vida que no deje de hablar sobre el iconoclasta disco Tubular Bells, que vendió 17 millones de copias.

 

“No ha habido entrevista alguna donde no abordemos ese tema”, confiesa, “pero creo que eso es una bendición. No cualquiera logra hacer una pieza así y 40 años después sigue vigente”. Oldfield tiene razón, uno de sus mayores logros de esa melodía minimalista es haberse colocado en la memoria colectiva gracias a la diabólica imaginería de William Friedkin, cuando en 1973 decidió usar un extracto de cuatro minutos en la película El Exorcista, a pesar de que Oldfield no había sido consultado.

 

“Fue el error más exitoso en mi carrera (risas). Cuando descubrí que mi música estaba en esa cinta realmente fue ofensivo, pues mucha gente la llamaba ‘la música exorcista’. Ahora, he madurado en mi vejez y ha dejado de ser un enfado. Realmente, puedo entender que esa cinta le dio una promoción y personalidad, diferente a la que yo tenía en mente, pero que ha quedado como una imagen en la historia de la música y el cine. El disco Tubular Bells fue el primer disco de música ambient. No puedo creer que escribí esa pieza a mis jodidos 19 años de edad en un estado psicotrópico. Era un niño. Tengo que decir que es una pieza increíble de música, lo tengo que decir”.

 

Su música ha sido incluso usada en videojuegos y comerciales, ¿le genera algún conflicto?

A veces lo llamo prostitución. Me aterra la idea de que mi música sufra alguna devaluación por eso. ¿Qué hago al respecto? Es un tema complejo, hay muchas licencias de disquera que intervienen en ello. Para mí, debo de aceptar que es una forma de recibir dinero. Es el mismo caso del El exorcista, yo no estaba de acuerdo, pero me ha funcionado para capitalizar diferentes proyectos y mantenerme vigente. Por ejemplo, Tres lunas fue utilizado en un videojuego. Odio los videojuegos, se me hacen una aberración del ocio. El juego donde fue empleado tiene que ver con animales y simuladores de vuelo, eso lo volvió menos superficial.

 

¿Cómo fue la experiencia de tocar ante 80 mil personas y millones de espectadores por televisión en la ceremonia de apertura de las Olimpiadas en Londres, en 2012?

Fue estremecedor tocar “Tubular Bells” e “In Dulci Jubilo”, demasiada presión. Me siento orgulloso de representar parte de la música de mi país. Creo que algo que nos hace grandiosos a los ingleses es nuestra música, sobre todo el rock.

 

¿A qué atribuye que las mejores bandas de diversos estilos de rock provengan de Inglaterra?

Cierto, sea punk con The Clash o Sex Pistols, heavy metal con Black Sabbath o Led Zeppelin, post rock con The Police o Duran Duran, rock progresivo o psicodélico con Pink Floyd o King Crimson, creo que los ingleses son genuinos para hacer rock. Tiene que ver con nuestro orgullo, que no queremos imitar a otros, también nuestra historia e incluso el maldito estado del clima, a mucha gente la vuelve más sensible.

 

Háblenos acerca de su nuevo proyecto Tubular Beats.

Era una idea que comparto con el DJ Torsten Stenzel. La idea consiste más en un remix de la obra Tubular Bells, así que nos reunimos e hicimos un nuevo trabajo mucho más enfocado en la música dance. Lo complejo fue convertir el sonido de una obra que grabé hace 40 años a la era digital. Todo lo hicimos vía internet, ya no existe la necesidad de estar en el mismo estudio, todo se puede hacer a través de correo electrónico, Skype y Whatsapp.

 

Trabajar vía internet, ¿de qué manera ha afectado la creatividad o sensibilidad?

Puedo decirte que ahorras tiempo y dinero. Antes había una industria que te permitía viajar y reunirte en un estudio, pero ahora con una situación tan precaria es imposible. Para mí funciona, pero puedo decirte que no existe nada mejor que el contacto humano. Se vuelven dos entes caminando en avenidas paralelas, pero que jamás se ven a los ojos. ¿Me explico? Ese contacto de almas no existe, se vuelve mecánico, rápido, eficiente, pero sin alma. Amo la tecnología, se pueden hacer cosas maravillosas ahora, pero la música ha perdido la gracia y sensibilidad.

 

Dos músicos cercanos murieron recientemente: Kevin Ayers y Pekka Pohjola. ¿De qué manera tocaron su vida?

Una pregunta muy sensible. Fueron parte de mi vida y su muerte me recuerda cómo la vida es tan efímera. Kevin creció conmigo desde que teníamos 16 años. Estuvimos en una banda juntos, incluso tuvimos acercamiento con Jimi Hendrix. Kevin era un tipo adorable, positivo y creativo. Puedo decirte que Kevin me inspiró a hacer gran parte de mi obra. Pohjola era la otra parte de la diversión. Me reunía a tomar vodka y era fascinante estar con él. Su personalidad era asombrosa, un tipo alto, nórdico. Tocó conmigo en la primera gira.

 

¿Es usted un hombre espiritual?

Definitivamente. Creo que mi música nace del interior, desde el corazón. No soy un tipo analítico sino emocional. Mi música es el soundtrack de un viaje espiritual. Creo que el espíritu te da el don de hacer grandes piezas. Hay música oscura, trágica pero profunda, y te conmueve. A partir de esa idea, creo que la música es un puente entre dos almas, el que la crea y el que la escucha. Existe una complicidad y compasión. Cuando algo te gusta, es porque te identificas. Ahí nace la idea de espiritualidad y comunicación de dos almas. Hago meditación y para mí, el silencio se convertiría en la pieza más codiciada por lograr. Lennon grabó una pieza así, entonces un día haré lo mismo, aunque me odien en la disquera (risas).

CARLOS VILLANUEVA