XAVIER QUIRARTE
24 de mayo de 2013 / 01:19 a.m.

Ciudad de México • A los dos años y medio, el pianista chino Lang Lang comenzó a darse cuenta del poder de la música. "Estaba viendo una caricatura de Tom y Jerry, donde Tom toca el piano, y me asombró la imagen del gato haciendo música", dice en entrevista el ahora superestrella.

A los cinco años, Lang Lang dio su primer recital ante 800 niños y el recibimiento que tuvo por parte del público fue otro momento indeleble para el ahora megaestrella,pues además una pequeña le regaló una flor.

Otra experiencia televisiva alimentó esta idea de la vitalidad del arte. "En 1989 vi la transmisión en vivo del histórico concierto de Vladimir Horowitz en Moscú, en la vieja televisión soviética de mi maestro y me conmovió mucho su forma de tocar, aunque no sabía mucho sobre él. Todavía recuerdo que cuando tocó el ‘Traumerei’ de Schumann, todos estaban llorando. Sentí que la música era algo muy poderoso".

Pianista que lo mismo ha tocado en las grandes salas de concierto del mundo, que en la apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín o ante presidentes, está convencido de que "la música te transforma al estar tocando. Te vuelve otra persona, mucho más imaginativa, más abierta y más creativa. Realmente disfruto el proceso de estar en el escenario, de entregar energías por medio de la música".

Lang Lang ha desarrollado una gran labor de difusión de la música de concierto, que incluye la impartición de clases maestras a jóvenes pianistas, conciertos en línea y otras actividades.

Como parte de su gira por Latinoamérica, organizada por Telefónica y su programa 'Juntos para transformar', el pianista impartirá el sábado una clase en la Sala Telefónica del Centro Cultural Roberto Cantoral, a la que se puede acceder de manera gratuita.

En nuestros días es difícil contar con proyectos culturales, afirma el pianista, "porque el dinero se usa para actividades más lucrativas. La música de arte tiene que ver con el desarrollo de aspectos más grandes de la vida y no solo con el dinero, como todos sabemos. Por eso es importante tener una compañía como Telefónica que apoya el arte y la música".

-Usted ha hablado con muchos políticos, ¿qué les dice sobre la importancia de las artes?

-Tengo el gran privilegio de haber sido embajador cultural del Unicef durante muchos años, lo que me permitió tratar a muchos presidentes. Hablamos sobre cultura y la necesidad de mantener la música en las escuelas. Me recuerdo cuando estaba en una escuela pública, en primer año, leyendo un poema al tiempo que escuchaba la ‘Quinta Sinfonía’ de Beethoven. En ese tiempo fue la más grandiosa experiencia de mi vida. ¿Cómo podemos perder eso?, me pregunto, es como perder nuestra identidad.

-Uno de sus proyectos es grabar con algunos invitados del mundo de la música pop. ¿No teme ser criticado?

-Hay muchos grandes talentos en la música pop, como Alicia Keys o Paul McCartney. Obviamente tienes que buscar los cómplices adecuados, no solo vas a hacerlo por el hecho de grabar con estrellas del pop, sino para encontrar raíces comunes. De hecho, muchos de los músicos de hoy tienen una formación clásica, como Herbie Hancock, uno de los grandes pianistas de jazz, con quien he tocado muchas veces. Cuando encuentras a la persona adecuada, las cosas salen bien. Por ejemplo, en la entrega de los Premios Classical BRIT, toqué con Coldplay la canción ‘Clocks’, una pieza maravillosa.

-Ha tocado en grandes salas de concierto, pero también en hospitales, asilos y otros lugares poco convencionales. ¿Cuál ha sido su experiencia más conmovedora?

-Diría que la más conmovedora ha sido tocar un pequeño teclado en una población muy apartada en África para niños con malaria y VIH. Fue un momento muy conmovedor en mi vida. Han pasado ya nueve años, pero todavía lo recuerdo como si hubiera sucedido hace dos minutos.