22 de mayo de 2014 / 09:36 p.m.

 

Por primera vez en mucho tiempo, el panorama no luce tan obvio en la antesala del Abierto de Francia.

Sí, Rafael Nadal todavía será el favorito de la mayoría para volver a ganar el único Grand Slam que se juega sobre arcilla. Después de todo, el español ha ganado 59 de sus 60 partidos en Roland Garros, donde conquistó el campeonato en ocho ocasiones, incluyendo las cuatro últimas.

Pero si la temporada de 2014 sirve como indicio, puede haber algunas sorpresas cuando comience el torneo el domingo en París. Hasta ahora, ya hubo un nuevo campeón de un Grand Slam, Stanislas Wawrinka, en el Abierto de Australia. Y la temporada en tierra batida ha regalado varias sorpresas, con nueve ganadores en nueve torneos.

Los tres primeros en el ranking de la ATP —el primero Nadal, el segundo Novak Djokovic y el tercero Wawrinka— ganaron un Masters cada uno en la superficie roja, incluyendo el triunfo de Djokovic sobre Nadal el fin de semana pasado en la final en Roma. Ese fue el tercer revés de Nadal en arcilla, la primera vez que le sucede en una misma campaña desde 2004, cuando tenía 17 años y todavía no debutaba en Roland Garros.

"Es más normal lo que sucede este año que en los 10 últimos años, porque en los últimos años ha sido extraño y nos acostumbramos a tener estas grandes finales entre el primero y el segundo del mundo, y a un jugador dominando todo el año, y empezamos a pensar que esa era la norma. En realidad, esa es la excepción", contempló Mats Wilander, quien ganó el Abierto de Francia en tres ocasiones en la década de los 80.

"Es más emocionante en la antesala del Abierto de Francia. El circuito normal probablemente se beneficia de tener una superestrella que gana todo, o quizás una rivalidad", agregó. "Pero el Abierto de Francia y los otros Slams se benefician al no tener un súper favorito. Así era antes, y creo que es mejor. No creo que queramos preguntarnos, '¿ganará Nadal por novena ocasión?'. Eso no me emociona para nada. Es mucho más emocionante pensar que Djokovic es el favorito, o que (Roger) Federer tiene una oportunidad".

No debe sorprender que Nadal esté en desacuerdo.

Llegará al torneo como el primero del ranking mundial por apenas tercera ocasión en Roland Garros, y uno de esos años fue en 2009 cuando fue eliminado por Robin Soderling en la cuarta ronda. Sin embargo, puede perder el primer puesto a manos de Djokovic durante el campeonato que dura 15 días.

Interrogado sobre la posibilidad de que el Abierto de Francia de este año sea menos predecible, Nadal contestó: "No me importa. No lo sé. Yo pienso en mí, en lo que tengo que hacer".

Además de perder por cuarta ocasión al hilo ante Djokovic, el revés de Nadal en el Masters de Roma fue después de varios partidos en los que tuvo que emplearse a tres sets en ese torneo, además de derrotas en los cuartos de final en Montecarlo y Barcelona.

Su racha de 41 victorias en Barcelona terminó ante Nicolás Almagro, que había perdido sus 10 enfrentamientos previos con Nadal. David Ferrer lo eliminó en Montecarlo.

Esas derrotas fueron todas en partidos a tres sets, mientras que en el Abierto de Francia se juega a cinco. Además, el español conquistó el Masters de Madrid, por lo que tampoco ha sido un desastre.

Djokovic, por su parte, intenta completar el Grand Slam de su carrera con su primera corona del Abierto de Francia, donde perdió ante Nadal en las semifinales del año pasado y en la final de 2012. El serbio estuvo marginado hace poco por una lesión en la muñeca derecha, pero no exhibió problemas en Roma.

Djokovic catalogó esa victoria como "una inyección de confianza" porque vencer a Nadal en arcilla es "el reto máximo".

"Estoy muy contento con mi desempeño hasta ahora", señaló Djokovic. "Y ojalá pueda seguir así en Roland Garros".

AGENCIAS