9 de abril de 2013 / 11:03 p.m.

Ciudad de México • El grupo social "más vulnerable" en México es el de los indocumentados centroamericanos que, por miles, cruzan cada año el país en busca de una nueva vida en Estados Unidos, dijo hoy a Efe el escritor Alejandro Hernández.

"Hoy tenemos en México un escenario sumamente complejo en materia migratoria, donde se mezcla por un lado el poder y la crueldad de algunas bandas del crimen organizado, y la indiferencia y en ocasiones la colusión y la complicidad de las autoridades", aseveró.

A propósito del lanzamiento de su nueva novela, Amarás a Dios sobre todas las cosas (Tusquets, 2013), centrada en el drama de una familia hondureña que emigra, Hernández (Saltillo, 1958) sostiene categórico que en su país "no hay grupo más vulnerable que el de los migrantes indocumentados".

"Los transmigrantes no tienen manera de organizarse, no van a detenerse a hacer una asamblea para elegir un representante, (...) van siempre caminando", señaló el subdirector del diario El Financiero, quien resaltó que "si hay alguien olvidado en este país son justamente los migrantes centroamericanos".

Su novela cuenta la historia de Walter y de su familia, una de las tantas que en 2005, tras el paso de un devastador terremoto, se embarcaron en un viaje al norte que les cambiaría la vida.

Durante el recorrido sufre robos, vejaciones, hambre, persecución y torturas de parte de funcionarios corruptos, pero también de una delincuencia que pronto entendió que los indocumentados podían ser grupos humanos muy rentables.

"Más del 80 % de lo que se narra ahí fue, o visto por mí, o recogido mediante testimonios de los migrantes", contó. Hernández conoce bien el fenómeno, pues durante cinco años se documentó y recorrió las rutas que utilizan los indocumentados en Centroamérica y México hacia Estados Unidos.

"Desde el año 2000 la transmigración (cruce por México de indocumentados, sobre todo centroamericanos) empezó a crecer mucho. (...) En 2005 el Instituto Nacional de Migración (INM) aseguró a 240 mil. Es la cifra más alta que se haya registrado", indicó. "A partir de ahí empezó a bajar" el flujo, aunque el fenómeno "es cada vez más difícil de atender y resolver", resaltó.

El escritor ha visto en los últimos años cómo "de los pequeños abusos se pasó a los grandes delitos". Si antes algunos policías municipales o agentes migratorios abusaban de los indocumentados, "hoy puede decirse que lo hace prácticamente todo el mundo", señaló. Para los centroamericanos, añadió, México es "una tremenda frontera, larguísima y oscura, entre el lugar donde están y los EU".

Precisó que no nada más es la delincuencia organizada la que hostiga a quienes cruzan México en la clandestinidad, sino también la "circunstancial, la que ve a alguien muy desvalido y entonces va sobre ellos". El periodista cree que el gran móvil de la migración en todo el mundo es algo que no tiene que ver con el mismo inmigrante, "sino con otros".

"La inmensa mayoría (al ser preguntado por su motivo) responde 'por mi bebé', 'por mi mamá', 'por mis hermanos'. Es algo tan difícil, tan incierto, tan arriesgado que yo creo que solo se puede hacer por amor y la mayoría lo hacen por amor a los suyos. Lo paradójico es que los aman tanto que tienen que dejarlos", añadió.

Hernández formó parte del equipo que investigó y redactó el primer informe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) sobre secuestros de migrantes que denunció la existencia de unos diez mil cada seis meses.

EFE