26 de enero de 2013 / 11:00 p.m.

Ciudad de México  • La jerarquía católica manifestó su apoyo a la reforma educativa, pero advirtió que no se debe tratar sólo de implementar evaluaciones a docentes y alumnos, sino analizar los modelos y contenidos. Y exhortó al gobierno federal y al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación a establecer un diálogo para implementar los cambios que requiere la “emergencia educativa” en México.

En el 30 Aniversario de la Universidad Pontificia de México se indicó que la crisis educativa en el país no se trata sólo de presupuestos, sino de lograr una formación integral de las personas.

El nuncio apostólico Christophe Pierre destacó que la educación es una parte esencial de la vida de la sociedad y asegura la continuidad para formar nuevas generaciones.

La educación sin valores, consideró no es verdadera educación, por eso como iglesia reivindicamos una educación integra que ayude a las personas y esto se logra a través del testimonio para que la sociedad ayude a descubrirse.

Para el diplomático el que la sociedad política se interese por la educación es positivo y una reforma educativa, dijo, es positiva y necesaria siempre porque ayuda a formarse para eliminar los problemas. Y es un reto “muy grande”.

A su vez Alfonso Cortés, obispo electo de León, consideró que la reforma educativa es un bien para la nación todo esfuerzo y ojalá que ésta se aplique tomando en cuenta a todos los sectores de la población, principalmente a los padres de familia que tienen en patrimonio la educación de sus hijos.Y consideró que a través del diálogo se pueden realizar los cambios que sean necesarios.

El rector de la UPM, sacerdote Mario Angel Flores destacó que la emergencia educativa mira a algo más profundo, a los contenidos de la educación, que no se limitan a la información de los avances de la ciencia, sino a la formación de personas.

La UPM nombró al empresario Lorenzo Servitje y a fray Gabriel Chávez de la Mora doctores Honoris Causa.

EUGENIA JIMÉNEZ