11 de febrero de 2013 / 07:03 p.m.

“Con una enorme sorpresa” ha tomado el cardenal Norberto Rivera Carrera la noticia de la dimisión del Papa Benedicto XVI, declaró esta mañana el director de la Comunicación Social de la Arquidiócesis de México, el P. Hugo Valdemar Romero.

“"No esperábamos por supuesto la dimisión, no había señales de que fuera a renunciar; sin embargo, está en su derecho y las justificaciones que da son totalmente acertadas, por lo cual hay que reconocer la valentía del Papa Benedicto XVI”", destacó.

Ante un programa de noticias, el sacerdote Hugo Valdemar Romero expresó que, como todos, el Arzobispo de México está enormemente sorprendido por el anuncio del Sumo Pontífice, de dimitir al cargo que ocupó durante casi ocho años, debido a problemas de salud.

"“Por un lado, nos entristece porque es un Papa muy querido y admirado por nosotros por su labor académica e intelectual, por su manera de guiar a la Iglesia con mucha valentía en situaciones muy difíciles; no deja de conmocionar la renuncia y, por otro lado, es de admirar su valentía para tomar una decisión tan fuerte"”, manifestó el P. Valdemar Romero.

A la interrogante de si al cardenal Rivera Carrera le gustaría ser electo como sucesor San Pedro, el vocero del Arzobispado de México enfatizó que como miembro del Consejo Cardenalicio está más preocupado por la responsabilidad que tendrá por segunda vez al ser parte del cónclave que escogerá al nuevo Papa, “"que por estar viendo la posibilidad de ser electo”".

Sobre la posibilidad de que un mexicano pueda ser el nuevo jerarca de la Iglesia Católica, dijo que no se puede especular sobre ese tema, “"yo descartaría la pregunta para esperar la decisión del Colegio Cardenalicio, porque tenemos que ir a temas más profundos como las cualidades del nuevo Papa”".

Al referirse al estado de salud del Papa Benedicto XVI, expresó que aunque durante su visita a México, en marzo de 2012, no observó un deterioro serio, durante las últimas ceremonias, por ejemplo en Navidad, se le veía muy cansado “"y no tiene que llegar a un extremo para renunciar"”.

Hizo referencia al Papa Pablo VI, quien había dejado una carta de renuncia para que se hiciera efectiva en caso de que perdiera sus facultades, pero el asunto es que el Santo Padre es la máxima autoridad y no hay nadie que se la pueda aceptar.

"“El Papa, con esa gran conciencia que tiene de la gravedad de esta responsabilidad, decidió hacerlo antes de que tuviera un deterioro mayor en su salud”", explicó.

Sobre las situaciones que se han presentado en el Vaticano en los últimos meses, el sacerdote Valdemar Romero expresó que “"no se puede negar lo que ha sido evidente, como el caso del mayordomo Paolo Gabriele; al Santo Padre le afectó mucho que su gente de gran confianza de pronto lo traiciona, y otras situaciones graves al interior de la Curia Romana que no quedaron ocultas"”.

"“Él tiene una sensibilidad muy fina, no es un represor como se le ha querido poner; al contrario, es una persona muy sensible y, sin duda, se vio afectado, pero creo que el Papa pensó más en sus posibilidades físicas, en su salud y en la necesidad que tiene de ser un Papa que esté en todas las facultades para llevar gobierno tan difícil como es el papado”", enfatizó.

 — EUGENIA JIMÉNEZ