14 de junio de 2014 / 03:49 p.m.

 Sergio Ramos tomó la palabra de vuelta a Curitiba, en la sala de prensa de la ciudad deportiva 'Cajú', donde pidió respeto a una generación que lo ha ganado todo.

 

Sergio Ramos admitió, como hizo el capitán Iker Casillas, que ante Holanda hizo el peor partido de su carrera con España, pero afirmó que "no es un día para señalar a nadie" y defendió al grupo reconociendo que "hablar de fin de ciclo sería una auténtica locura".

Ante la dura crítica dirigida a España por firmar el peor estreno de un campeón del mundo con el 1-5 ante Holanda, Sergio Ramos tomó la palabra de vuelta a Curitiba, en la sala de prensa de la ciudad deportiva 'Cajú', donde pidió respeto a una generación que lo ha ganado todo.

"Aceptamos la crítica pero sentimos que el 98 por ciento de nuestro país confía en la selección y nos lo hemos ganado con muchos años de trabajo, sacrificio e ilusión. No va faltar ante Chile. No se puede hablar de fin de ciclo porque sería una auténtica locura", manifestó.

Ramos admitió su mal partido pero pidió unión para reaccionar y luchar por clasificarse para octavos. "Ni los halagos me vuelven loco ni las críticas me van a hundir. Asumimos el rol y la situación que tenemos. Ahora es cuando hay que estar más unidos y tirar del carro entre todos".

"No es un día para señalar a nadie individualmente. Esto es un grupo y no hay que señalar a un jugador en concreto. La crítica va a existir porque se espera mucho del campeón del mundo, una selección que no está acostumbrada a perder. Asumimos que la gente se quedó con mal sabor de boca pero hay que confiar en nosotros. Nos vamos a dejar el alma hasta el último segundo", añadió.

AGENCIAS