21 de octubre de 2013 / 01:28 p.m.

En materia de las tallas de la ropa femenina, hay un juego con los números.

La mujer estadounidense promedio pesa unos 11 kilos (25 libras) más que en 1960. Sin embargo, la talla de ropa femenina para mujeres más gruesas, por lo general 14 o más, todavía genera sólo un 9% de los 190.000 millones de dólares que se gastan anualmente en el país en ropa.

¿Dónde está el error? No es que a las mujeres menos delgadas no les interese la moda. Es que el sector de la moda no parece tener interés en ellas.

La industria de la moda siempre ha dedicado más tiempo, dinero y mercadotecnia a la ropa para cuerpos esbeltos que para los de curvas, porque es más fácil y más rentable.

Pero analistas del sector minorista y mujeres de talla plus dicen que hay algo más en juego: los estereotipos de que las mujeres corpulentas no quieren vestirse a la moda impiden que las compañías fabricantes les ofrezca ropa que las haga lucir bien. Y a su vez, eso las desalienta de gastar más.

"Todavía hay un estigma sobre las prendas de vestir talla plus y la mujer que las usa", dice Marie Denee, que usa la talla 16 y estudia el sector en su página de internet TheCurvyFashionista.com. "Muchos piensan que no quieren llamar la atención, vivir la vida, tener confianza, usar ropas ajustadas con colores vivos, cuando la verdad es todo lo contrario".

Carmen Barrington, de 32 años, dice que esa actitud ha llevado a menos opciones de ropa en tallas plus. Barrington, que usa una talla 22, se lamentó recientemente después de un día de compras en Forever 21, Lane Bryant y otras tiendas, que algunas veces ni siquiera puede encontrar ropa decente en tallas grandes en minoristas especializados.

"Fue un día caluroso, muy molesto, y lo pasé tratando de probarme todo tipo de cosas, y no pude comprar nada", dijo Barrington, quien trabaja en recursos humanos. "Hay mucha aversión a no ser vinculado con ropa de tallas grandes".

Pero hay que decir que las tallas son una ciencia poco exacta. Las tallas de ropa de mujer se crearon en los años 1920 cuando los catálogos se popularizaron y la ropa comprada en la tienda reemplazó a las hechas por las modistas y las propias mujeres.

Pero mientras el sistema de tallas para hombres se basó en la circunferencia del pecho, que en el ejército había funcionado bien, intentos similares para basar las tallas de las mujeres en las medidas del busto no resultó ser tan fiable, porque esas medidas son más variables.

En los años 1930, los minoristas comenzaron a adoptar tallas de números que iban por lo general del 14 al 24, dice Alaina Zulli, modista que estudia la historia de las prendas de vestir. Pero esas tallas no tienen mucho que ver con las de hoy. Una talla 24 de entonces, por ejemplo, sería una 14 hoy. De manera que el asunto de no tener suficiente ropa de moda en tallas grandes probablemente no era entonces tan pronunciado.

Gabi Gregg, una popular bloguera sobre mujeres de talla grande, colaboró este verano con la empresa Swimsuits for All en una línea de trajes de baño, por lo general una categoría que ofrece poco a las mujeres de talla plus. Los trajes de dos piezas con diseños coloridos se agotaron muy poco después del lanzamiento.

"Las mujeres de talla grande tienen hambre de más opciones, de opciones únicas, no lo mismo que encuentran siempre en la tienda", dice Sanford. "Espero que los minoristas que no venden tallas grandes se den cuenta que tenemos la misma cantidad de dinero para gastar que las demás".