21 de septiembre de 2013 / 06:30 p.m.

México • Esta entrevista pudiera empezar así: “Estoy frente a Sonia Amelio, la mejor crotalista del mundo”. Pero presentarla de esta manera es quedarse corto: La Amelio, como ella misma se nombra, es una artista integral; sí, porque las disciplinas que practica y domina la han llevado a alcanzar un estilo propio en el que todo su cuerpo es una serie de instrumentos que ejecutan partes específicas dentro de las obras que representa. Con ella los crótalos dejaron de ser un instrumento de acompañamiento. En sus manos son lo encargados de bordar la melodía.

¿En qué momento se dio cuenta de que la música y la danza son su vocación?

Mi acercamiento a la danza no se da sino de rebote: fue un día en el que mis padres llevaron a mi hermana mayor a clases de ballet y música. Entramos al salón y en ese momento dije “esto es lo que quiero”.

¿Qué hay de la adolescencia? Es la etapa en la que, regularmente, se tuercen los destinos por falta de disciplina…

Al mismo tiempo que estudiaba la secundaria hice la carrera de concertista de piano en el Conservatorio Nacional. Tres años más tarde la concluí y continué con las clases de ballet. Estudiaba tres o cuatro horas el piano, y otras tantas de danza, y fue cuando decidí unificar estas dos disciplinas en algo que sería único: el estilo Sonia Amelio.

¿Y en qué momento integra los crótalos?

Cuando entendí que iba a hacer algo diferente empecé a crear poco a poco coreografías de música clásica con los crótalos, y le di una dimensión distinta a las castañuelas que se conocen: las convertí en crótalos. ¿Por qué? Porque soy concertista de piano; entonces toco los crótalos como si estuviera tocando ese instrumento.

El cuerpo de una bailarina debe comunicar algo al público, contagiar la emoción, platicar el contexto en cada movimiento… ¿Se necesitan técnicas de actuación para lograrlo?

Una bailarina que no es actriz no es una bailarina completa. Estudié actuación, luminotecnia y la carrera de dirección de orquesta.

¿Quién le montaba en ese entonces las coreografías?

Empecé a montar mis propias coreografías, pues era algo que yo misma estaba creando. Luego introduje otra disciplina más: hacer música con las puntas de ballet y el zapato duro.

En una orquesta cada músico tiene su propia particella, la partitura destinada a cada instrumento. ¿Es necesario escribir una particella para los patrones rítmicos que lleva en pies y manos?

No hay nada al azar, no hay nada improvisado. Yo escribo mis particellas para cada coreografía. He logrado convertir todo mi cuerpo en un instrumento musical.

Muchas musas bailan y tocan dentro del sutil cuerpo de Sonia Amelio. ¿Cómo las doma?

Practico de seis a ocho horas diarias, y las giras y conciertos que doy no podrían ser posibles si no tuviera una férrea disciplina para todo: en sueño, en comida, en ejercicio diario. Lo que hago es una nueva forma de arte en la música y en la danza clásica.

¿En la danza también hizo una fusión de varias técnicas para crear su propio estilo?

He tenido maestros cubanos, alemanes y rusos en danza. En la música igual: rusos, búlgaros, húngaros, mexicanos. Pero también estoy abierta a oír, a ver y a aplicar todo lo que me da la gente de los países que visito.

Que el Ballet Bolshói “preste” a sus bailarines para montar una obra, no es un tema fácil. Una mexicana lo logró: usted.

Fue la primera vez que el Ballet Bolshói prestó a sus solistas con motivo de que el gran compositor ruso Aram Jachaturiam me dedicó un ballet llamado La viuda valenciana, con argumento de Lope de Vega. Estoy pensando hacer el reprise con el Ballet Nacional de Cuba, pero me encantaría hacerlo también con la Compañía de Danza de México.

Los crótalos que utiliza Sonia Amelio no son crótalos… ni castañuelas. ¿Qué son?

El crótalo nació en Egipto y tomó su nombre de la serpiente crótalo; eran instrumentos de madera, como una castañuela pequeña. Se ponía en el dedo pulgar y lo tocaban las crotalistas en las ceremonias luctuosas, donde había palmeadoras y bailarinas, en el Nilo. En los lienzos antiguos ya aparecen figuras de mujeres bailando y tocando.

“Cuando yo tomo la decisión de tocar y bailar al unísono, investigué todo esto, y me di cuenta de que era factible, pero dije: “¿Cuál es el instrumento que me va a dar la libertad de mover sin problemas todo mi cuerpo?”. Entonces encontré los crótalos (así se llaman en Grecia) en España, donde les dicen castañuelas.”

Al transportar la particella a los crótalos o al patrón rítmico que deberán llevar los pies y las manos, ¿hace algún tipo de arreglo sobre las obras originales que ejecuta?

No, yo respeto la obra. Si es Beethoven, no le modifico una sola nota; más bien bordo sobre la partitura y acomodo cada parte de la obra en un miembro de mi cuerpo.

Tras el levantamiento en Chiapas, hubo un conato de acuerdo para alcanzar la paz: los Acuerdos de San Andrés Larráinzar. En ese momento, Sonia Amelio emprendió lo que bautizó como Cruzada del Arte por la Paz. ¿En qué consistió?

No fue solo en Chiapas. Ahí empezó, pero he estado en los cinco continentes con este mensaje de paz y armonía entre los seres humanos. ¿Por qué? Porque cuando un pueblo sufre es cuando más requiere del arte, de la educación y el entendimiento. Es una cuestión de que entre todos nos demos la mano.

"Hace unos días celebré en San Cristóbal el décimo octavo aniversario de la Cruzada del Arte por la Paz con el estreno de Corazón alado".

La casa de Sonia Amelio es lo más parecido a un museo: las paredes están llenas de reconocimientos, fotos, carteles. La mayoría, hay que decirlo, de países extranjeros. ¿Qué pasa en México? ¿Por qué una artista del tamaño de Sonia Amelio no ha sido homenajeada como se debe? Vaya, ¡si hasta en Estados Unidos hay un Día Internacional de Sonia Amelio!

Así es: en Fresno, California, el 15 de septiembre se festeja el Día de Sonia Amelio. Y México… pues todo tiene su lado negativo y positivo. No ser reconocida como se debe en mi país me ha permitido viajar por el mundo. Es increíble que, por ejemplo, nunca me hayan invitado al Cervantino. En Bellas Artes hace muchos años que no me presento, cuando fue que debuté allí a los seis años y luego hice varias temporadas, en mis inicios, cuando dirigía mi ballet de cámara.

"Se me hace muy extraño que haya tanta abulia en México, cuando en otros países he inaugurado y clausurado festivales como la artista estelar.

"Aunque no todo ha sido desgano en México: debo agradecer a la UNAM que el año pasado me apoyó para una serie de presentaciones muy exitosas; aConaculta en algún otro momento. También en el Poli y en los reclusorios (eso me encantó).

"Pero, hablando claro, en México no he hallado la apertura que encuentro en el resto del mundo".

¿Cómo fue su paso por el cine?

Un día en el que iba a recoger a mi padre (que en ese entonces era director de películas nacionales), El Indio Fernández se fijó en mi cara y dijo: "Esa morenita va a ser mi próxima estrella". Al año siguiente me llamaron de su parte y pensé que querría que le montara un baile folclórico para una de sus cintas. Pero no. Me citaron en su casa y el señor Fernández me dijo: "Niña, ¿qué te parece si haces el papel de María Dolores?”. Debo confesar que me sorprendí, y añadió: “Pues ese papel es para ti".

"Yo había tomado clases con Dimitrio Sarrás y José Luis Ibáñez, pero nunca imaginé que iba a hacer cine. Mi mami dijo que sí, pero mi papá dijo que de ninguna manera, que si iba a actuar me quitara el apellido… Al poco tiempo le entregué en las manos la Diosa de Plata que me gané como La Revelación del Año, y para el siguiente año estuve nominada como mejor actriz en el Festival de Moscú. A partir de esto hice 13 películas, incluso en Estados Unidos. En Japón filmé con Toshiro Mifune (un honor), y Alejandro Jodorowsky me hizo una obra que se llamó Drama Pop, en donde hice la musicalización, bailaba, tocaba, actuaba… fue una experiencia maravillosa. También participé con Alejandro Galindo y Miguel Sabido. Después hice televisión: telenovelas. Con Luis G. Basurto estrené en teatro, Los viejos, de Rodolfo Usigli.

"Aprendí muchísimo en el cine, y como verán, en el escenario, sigo siendo actriz".

¿Sonia Amelio puede ser considerada una diva?

Yo no creo que las figuras elevadas a ese rango de divinidad sean seres superiores. No me siento una diva. He tenido el privilegio de conocer talentos extraordinarios en diferentes aspectos, y te puedo decir que es la gente más sencilla. La inconmensurable Alicia Alonso nunca perdió piso; el verdadero artista nunca lo pierde.

¿Cuáles son los planes a corto y mediano plazo de La mejor crotalista del mundo?

Traigo en mente montar algo de Moncayo, y acabo de estrenar la polonesa Heroica, de Chopin. El nuevo programa se llama Los caprichos de Sonia, y consta del Capricho italiano, de Tchaikovski; el Capricho español, de Rimsky-Korsakov, y la Heroica, de Chopin.

ENTREVISTA POR ALEJANDRA GÓMEZ MACCHIA