REDACCIÓN
11 de junio de 2013 / 03:53 p.m.

México• En vida los unió una amistad de décadas, pero al momento de reflexionar lo hace desde su faceta como lector; desde ese rincón, José Emilio Pacheco está convencido de que “nunca antes existió alguien, ni volverá a existir alguien como Carlos Fuentes”.

Durante un homenaje celebrado en El Colegio Nacional, el poeta reconoció que desde hace un año, la obra de Fuentes inició un camino ya independizado de su autor, “nada nos consuela de su ausencia, pero también tenemos la certeza de que cada vez estará más vivo en su inmensa obra”.

“No podemos ahuyentar de esta noche una doble tristeza, porque ya nunca conversaremos con él y porque su desaparición física marca el término de una época literaria que lo tuvo como protagonista esencial y como su principal animador.”

Durante una ceremonia en la que se develó un retrato del autor, quien falleció el 15 mayo del año pasado, además de proyectarse un video, José Emilio Pacheco señaló a La región más transparente como la posibilidad de mostrarnos la riqueza, la complejidad y, ante todo, el misterio del paisaje urbano.

La generosidad no es, por desgracia, el rasgo distintivo de los escritores, Fuentes gran excepción, la poseyó en grado sumo. Lo demuestra su último libro, en el que habla de los jóvenes novelistas, no sólo de México, al tiempo que se ocupa de sus antepasados –Rómulo Gallegos, Mariano Azuela, Borges, Lezama Lima, Carpentier y Onetti- y vuelve a sus contemporáneos, como García Márquez, Donoso y Vargas Llosa.

Acto en el que también participó Enrique Krauze, en su calidad de presidente en turno de El Colegio Nacional, para reconocer que los experimentos más osados de Carlos Fuentes dieron como fruto páginas de extraordinaria vitalidad, una obra que “es la de un poeta lírico, un poeta brioso y abundante, como observó Lezama Lima”.

“Quiero resaltar una actitud en la que Fuentes fue lúcido y tenaz: su vocación iberoamericana. En el Foro Iberoamérica, que fundó, en innumerables congresos, cátedras y conferencias, en ensayos y libros, fue un defensor del legado histórico, cultural y literario de nuestra América.

Creyó en ella, trabajó por ella. Fue un intérprete para sí misma y un embajador cultural plenipotenciario de Iberoamérica frente al mundo”, señaló el historiador antes de darle la palabra a José Emilio Pacheco.