4 de enero de 2013 / 02:09 p.m.

Tijuana.- Para iniciar algún proyecto su inspiración no viene de un boceto previo o de alguna escena famosa que busque reproducir, pues para Alonso Delgadillo las ideas para pintar nacen de las anécdotas de cada barrio.

A Delgadillo lo empezaron a llamar El Norteño durante su estadía en Buenos Aires, cuando era el único representante de la frontera en un grupo de estudiantes mexicanos.

Después de estudiar su maestría en diseño conformó la iniciativa de ser un artista urbano con un carácter social, en donde impere el respeto a la identidad de cada barrio en donde hace pintas.

Por ello, su fuente principal de ideas son las anécdotas de cada barrio.

"Siempre pido permiso, (los vecinos) me platican anécdotas, historias y siempre plasmo las cosas que ellos me dicen, pues a la gente le gusta sentirse involucrada en los proyectos", afirma el nacido en Guadalajara, pero radicado en Tijuana desde los seis años.

En la ciudad fronteriza trabajó junto a la pandilla Reto 13, en el barrio de Camino Verde que se ubica en uno de los tantos lomeríos desde donde se aprecia que el "Sueño Americano" está al pasar la cerca o la garita.

Durante tres meses asesoró a los jóvenes a introducir elementos de arte a sus murales, que sirven más como mensajes de advertencia a pandillas foráneas que como disfrute visual.

Es ahí donde viene otro de los conceptos de su llamado "arte urbano social".

"Ellos tienen su estructura muy bien definida y no debo cambiarlo, aquí hay grafiteros: los que diseñan las letras, músicos; en este caso sólo vengo a brindar una asesoría para introducir elementos artísticos a sus murales", expresa en entrevista con MILENIO Monterrey.

Arte para los "sin galerías"

En Tijuana el arte urbano es algo presente y que no hiere a nadie: al contrario, no son pocos quienes sienten orgullo de que la pared de su casa tenga un mural de tal o cual grafitero.

Con Monterrey ha establecido lazos de trabajo con el colectivo Museo Mutante, con la expectativa de visitar la ciudad para realizar algún trabajo visual.

Sus pintas están basadas –según dice- en el cómic y en el cartón político, con elementos de la caricatura pero tomando una perspectiva realista del contexto en donde pinta. Otro elemento constante es presentar a sus personajes con rasgos latinoamericanos.

"Tengo un trabajo de diseño medio caricaturesco pero también con cierto realismo, me gusta esa fusión", dice.

Aunque su destino pudo estar en una agencia publicitaria, el joven de marcado acento norteño dice que es preferible estar en la calle, en donde puedes saber directamente de los peatones si el trabajo "está curado" o no.

Su trabajo, dice, busca llevar el arte a los barrios en donde difícilmente abriría una galería.

"Mi trabajo tiene un perfil social porque busco llevarlo a la calle, en donde lo puede ver la gente que no tiene posibilidades de acceder a las galerías”.

Por el perfil “social” con que llama a sus murales, nunca ha tenido problemas en pintar la barda de una casa particular. Cuenta como anécdota la vez en que solicitó permiso para pintar al propietario de una casa, que era ciego. Al terminar de contarle cómo era el proyecto, el dueño terminó diciéndole lo hermoso que se vería el dibujo con esos colores.

"No he tenido problemas, porque siempre trato de adaptar mi trabajo a las historias del lugar a donde voy; otra gente tiene una idea para un espacio y no acepta ningún cambio, y eso es lo que a veces molesta a la gente, porque no se les toma en cuenta".

Alonso Delgadillo empezó a poner El Norteño en sus murales, debido a que sus compañeros de Tijuana utilizaban siempre términos en inglés para diferenciarse.

Y aunque su trabajo está muy cerca de Estados Unidos, El Norteño busca mantener su propia raya con la frontera.

"Mi rasgo general son personajes latinoamericanos; también a los gringos los pinto así, para que no se les olvide que aquí está México".

GUSTAVO MENDOZA LEMUS