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15 de febrero de 2014 / 09:13 p.m.

Marcada por los desastres naturales recientes, Nueva Orleans busca resurgir de sus cenizas y ahora puja por ser un gran polo de atracción mundial.

Esta ciudad, anfitriona del “Fin de Semana de las Estrellas de la NBA”, perdió un 30 por ciento de su población en el 2005, entre víctimas y desplazados por el paso del devestador huracán “Katrina”.

La mayor catástrofe natural de las últimas décadas en golpear a Estados Unidos alcanzó la urbe más grande del estado de Louisiana y arrasó sin piedad el 80 por ciento de la ciudad.

En esos momentos reinó el caos absoluto, el Superdomo que albergaba a los Santos de Nueva Orleans de la NFL y hogar en su día de los Jazz de Nueva Orleans (hoy Utah Jazz) sirvió de refugio para miles por la catástrofe.

Pero hoy esta pequeña urbe, que no es más que un delta del caudaloso río Mississippi con decenas de ciénegas y bahías, lucha para levantarse de su mala experiencia.

Para lograrlo en los últimos años ha organizado dos Juegos de las Estrellas de NBA (2008 y 2014) y un Super Bowl de la NFL (2013).

Esta ciudad, en cuyos edificios se nota la influencia española y francesa (fue gobernada por España y Francia), despierta la admiración de propios y extraños que por centenares este fin de semana descienden por su “French Quarter” y su “Bourbon Street”.

La llamada “Big Easy” está de fiesta hoy con la llegada de las estrellas del mejor baloncesto, pero sus autoridades quieren más.

Su alcalde, Mitch Landrieu, y empresarios como el dueño de los Santos y de los Pelícanos (ex Hornets), Tom Benson, han dicho que no es suficiente con unos pocos Super Bowls y Juegos de Estrellas.

Como quiera, Benson se muestra satisfecho con el desarrollo después de “Katrina” con el complejo deportivo del centro de la ciudad y de la actividad económica que ha generado, con la rehabilitación de hoteles y de los grandes eventos deportivos como los mencionados.

“Creo que nuestra ciudad está mejor hoy que hace algunos años. Espero que sigamos jugando un papel en ello”, dijo Benson, quien dio el nombre de Pelícanos a la franquicia como una forma de proteger a la especie que habita en las ciénegas de la ciudad.