16 de mayo de 2013 / 05:07 p.m.

Lisboa • Destacado por lo brillante y prolífico de su carrera, Nuno Júdice recibió hoy una de las mayores distinciones en el mundo de la poesía, el Premio Reina Sofía, que le consagra como una de las grandes figuras de las letras lusas.

Nacido en 1949 en el pequeño municipio de Mexilhoeira Grande (Algarve), en el extremo sur de Portugal, la obra de Júdice se considera influida por Luis de Camoes y Fernando Pessoa y es señalada como referencia del género por la crítica en su país.

De carácter tímido y reservado, el literato explicó en una entrevista a Efe -su voz apenas dejó traslucir emoción, pese a haber sabido del galardón apenas unos minutos antes- que se introdujo en el mundo de los versos muy pronto, "con sólo ocho o nueve años", y que desde entonces la poesía ha estado íntimamente ligada a su vida.

Su obra se encuentra marcada por un tono melancólico que utiliza en la mayoría de sus trabajos, donde el valor del cambio, las historias personales o los beneficios e inconvenientes del progreso aparecen con frecuencia, y los asuntos sociales han ido ganando importancia a medida que cumplía años.

El propio autor ha explicado en numerosas entrevistas que su objetivo como poeta "no es andar detrás de las palabras", y su vocabulario se circunscribe a aquello que prefiere decir, jugando eso sí "con la construcción del verso".

"Escribe una poesía que a José Saramago le parecía muy hermosa. Muchas noches leía algunos poemas de él antes de irse a dormir", reveló hoy en declaraciones a Efe la viuda del Nobel, la periodista española Pilar del Río, quien conoce personalmente a Júdice y participó en la presentación de su última obra, "La Implosión".

En este libro, escrito en forma de novela, el autor reflexiona sobre las conexiones entre la lucha por la democracia del 25 de abril en Portugal y la que mantiene hoy en día el movimiento "indignado".

"En el fondo, es la historia de un hombre que participó en una revolución y que hoy quiere participar en esta otra, pero quien a la vez es un ser solitario", explicó Pilar del Río, quien aludió a la introspección de Júdice como característica relevante de su personalidad.

De amplia formación, el escritor se licenció en Filología Románica por la Universidad Clásica de Lisboa y se doctoró en 1989 con una tesis sobre el cuento en la época medieval. Actualmente, da clases como profesor asociado en la Universidad Nova de Lisboa.

A la más de una treintena de libros de poesía publicados -ha sido traducido en varios idiomas-, se suman otras tantas obras entre novelas, ensayos y piezas para el teatro.

Su carrera literaria comenzó en 1972 y desde entonces la ha compatibilizado con otras obligaciones, como las de comisario de Portugal en la Expo de Sevilla y la Feria del Libro de Frankfurt o la de consejero cultural de la Embajada lusa en París (1997-2004), donde al mismo tiempo dirigió el Instituto Camoes.

Ha sido galardonado con los premios de poesía más importantes de su país, como el Pen Clube por "Lira de Líquen" (1985), el Dinis por "Las reglas de la perspectiva" (1990), o el de la Asociación Portuguesa de Escritores con "Meditación sobre ruinas" (1995).

Su interés por los temas de actualidad se comprueba fácilmente en algunos de los poemas de Júdice, como el titulado "La presión de los mercados", incluido en su libro "Fórmulas de una luz inexplicable" (2011) y construido como una metáfora de la situación de crisis que atraviesa Portugal.

"Préstenme las palabras del poema, o denme sílabas a crédito, para que las ponga a rendir en el mercado (...) Y cuando me vengan a pedir lo que tengo que pagar, ¿cuántos por ciento le tendré que dar? Abro la cartera, vacío los bolsillos, voy a las cuentas y todo vacío (...) ¿A quién recurrir? ¿Qué fondo de emergencia poética me irá a salvar?", reflexiona, en verso, el literato.

EFE